Pese a que su cierre parece haber sido definitivo desde el pasado 2 de enero, esta tarde, trabajadores y asiduos de la cantina El Nivel —la más antigua en México— se reunieron frente al número 2 de de la calle de Moneda para solicitarles a la UNAM, al Gobierno del Distrito Federal y a las autoridades culturales correspondientes una solución que permita reabrir el establecimiento en cuyo interior permanecen imágenes y pinturas de artistas de la Academia de San Carlos, un reloj de pared que camina en sentido contrario. nivel.gif Convocada por el grupo Gastrónomos Unidos por la Libertad y el Arte (GULA), la manifestación reunió a unas 300 personas que cerveza en mano firmaron un manifiesto que denominaron la Declaratoria de los Nibelungos, y en la que exigen al Consejo Universitario y al rector José Narro hacer algo por la reapertura del lugar, mientras que a un lado de la entrada a la taberna fue colocado un cartel de papel kraft con la leyenda “Hoy declaramos a El Nivel patrimonio cultural y etílico de los mexicanos”.

A la espera de lo que suceda en los días por venir, de El Nivel queda la nostalgia de quienes la gozaron y la vivieron de verdad, como Armando Jiménez y su testimonio dejado en el libro Lugares de gozo, retozo, ahogo y desahogo en la Ciudad de México:

Por quedar esta cantina próxima al Departamento del Defe, a la Secretaría de Educación y al Palacio Nacional, es donde sacian su sed (que no parece ser poca) y distraen sus ocios (que parecen ser muchos) algunos burócratas que si no trabajan, cuando menos cobran en las dependencias del gobierno.

Foto: Daniel Duarte/Crónica.