maciel-marcial.jpgEl 5 de diciembre de 1994, los diarios más influyentes del país publicaron una carta con la firma de Juan Pablo II y el escudo de armas pontificio en la que se calificaba a Marcial Maciel, líder de los Legionarios de Cristo como “guía eficaz de la juventud” y como alguien que había colocado a Cristo como centro y modelo de toda su vida y labor sacerdotal. No pasaría mucho tiempo después de esto para que los testimonios de varios ex alumnos de colegios controlados por los Legionarios, por fin salieran a la luz denunciando los abusos sexuales del padre, quien alegaba tener una dispensa del propio Pío XII.

Amparado por el poder, educador y guía espiritual de ricos empresarios mexicanos, Maciel fue el protagonista del primer y más grande escándalo de pederastia sacerdotal en México. Nunca fue a prisión por sus presuntos delitos y en todo momento fue protegido por sus hermanos, que al final de sus días no fueron lo suficientemente valientes para juzgarlo por los atropellos cometidos contra menores de edad y su adicción a la morfina, limitándose a pedirle su retiro y a mencionar, apenas tangencialmente su culpabilidad:

Tras haber sometido los resultados de la investigación a un estudio atento, la Congregación para la Doctrina de la Fe decidió –teniendo en cuenta tanto la edad avanzada del padre Maciel, como su delicada salud— renunciar a un proceso canónico, e invitar al padre a una vida reservada de oración y de penitencia, renunciando a todo ministerio público.

Marcial Maciel murió este miércoles en Estados Unidos. Vivió más que algunas de sus víctimas, a quienes les quitó la fe.

Enlace: Comunicado de los Legionarios de Cristo sobre el fallecimiento de Marcial Maciel.