dr_simi.jpg Las autoridades de salud del país comenzarán a partir de la semana entrante un proceso de revisión —que durará dos años— de alrededor de 10 mil medicamentos, con el fin de evaluar su eficacia terapéutica, seguridad y calidad. A partir del 25 de febrero de 2010 sólo habría a la venta medicinas de patente y los llamados genéricos intercambiables, que no son otra cosa que el mismo producto elaborado por distintos laboratorios.

Esto significa que los que no demuestren compatibilidad de sus sustancias con los de patente no podrán obtener registro para seguir en el mercado, lo que cancelará definitivamente la venta de medicinas similares y pondrá al mismo tiempo fin al negocio de Víctor González Torres, el Doctor Simi, a quien no le quedaría más camino que cambiar su concepto de venta.

El titular de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Juan Antonio García Villa no podría tener más razón cuando advierte que posiblemente el Doctor Simi se ampare:

¿Qué consideraría el público si un fabricante o distribuidor se ampara? quedaría en evidencia. Imagínese, yo surto cualquier producto y cuando la autoridad me exige que demuestre eficacia, seguridad y calidad me amparo, pues ¿qué está vendiendo?

Y es que el asunto no es menor para el empresario. Farmacias Similares cuenta con 3 mil 576 sucursales, en tanto que las ventas de ese sector alcanzan los 8 mil 580 millones de pesos al año.

Es verdad. De nada me sirve tener al alcance medicamentos de bajo precio, si no está garantizada su eficacia terapéutica. Pero también hay otra realidad el inevitable aumento que se dará en el precio de los productos. Como afirma el editorial publicado hoy por El Universal, “la tragedia está en que con esto se coloca a un enorme sector de la población fuera del sistema de salud, que por más humano y eficiente que se le muestre en la publicidad gubernamental, manda al paciente a su casa sin medicamentos que se supone que los derechohabientes pagan sus contribuciones.

Las botargas estarán de luto, pero, ¿y los enfermos de bajos recursos?, ¿dónde encontrarán algo que los haga, si no sanar por completo, al menos sentirse mejor?