Ya no se trata sólo de esa percepción que queda después de la separación de alguien cercano. A menos de 24 horas de que millones celebren el Día del Amor y la Amistad y se regalen tarjetas llenas de clichés, muñecos de peluche y chocolates, el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) nos ha hecho un regalo precioso a quienes odiamos estas fechas.
El instituto integró un conjunto de indicadores sobre matrimonios y divorcios en el país que resulta harto interesante. De 80.5 millones de mexicanos mayores de 12 años —37.9 millones son hombres y 42.6 millones, mujeres—, 38% vive en la soltería. No obstante lo interesante viene después. El estudio dice que durante 2006, se registraron 586 mil 978 matrimonios, lo cual representa una caída de 1.5 por ciento respecto a 2005, cuando 595 mil 713 decidieron casarse.
En el lado opuesto, en 2006, 72 mil 396 mexicanos se divorciaron, en comparación con los 70 mil 184 que lo hicieron en 2005, lo cual significa un aumento de 3.2 por ciento. Asimismo, los datos estadísticos indican que la gente que se casa lo hace en su mayoría antes de los 30 años, mientras que quienes se separan lo hacen después de esta edad.
Para que vean que el Dr. House tenía razón cuando decía aquello de que no importa cuán feliz parezca una pareja, en el fondo no son más que un par de desdichados (capítulo “Clueless”, segunda temporada).


A mi tampoco me gusta celebrar el Día de San Valentín, pero no entiendo porqué te regocijas de que hayan “disminuido” el número de matrimonios y “aumentado” el número de divorcios. De hecho, los porcentajes no son significativos para hablar de un cambio en el comportamiento de las parejas (-1.5% de matrimonios y +3.2% de divorcios no son relevantes). Si tuvieras una gráfica a 20 años podrías sustentar alguna hipotesis sobre el tema.
La referencia que haces del Dr. House parece mostrar tu decepción con respecto al matrimonio. Quizá esa decepción se deriva de la idea errónea de que el matrimonio debe hacerte feliz. Pero no, la verdad de las cosas es que el matrimonio no está hecho para hacerte feliz. En todo caso, solamente Dios puede hacer al hombre feliz. Ningún ser humano puede hacer feliz a otro ser humano. Así que casado o soltero, si no tienes a Dios en tu vida, estarás condenado a la desdicha. Del mismo modo se puede decir, parafraseando al Dr. House, que “no importa qué tan feliz veas a un soltero, siempre será un solitario desdichado”.
Saludos!
zabdiel…es un chiste implicito al dia, por favorrrrrr ten piedad de nosotros tus mortales :P