
Sergio Witz, poeta originario de Campeche, ha sido acreedor a una multa de 50 pesos por ultraje a la Bandera Nacional en un poema suyo llamado “La Patria entre mierda”
Desde el 2002 lo habían denunciado por insulto a los símbolos patrios, además de poder ir a la cárcel en caso de hallarse culpable.
Algunos magistrados de la Suprema Corte de Justicia determinaban que la libertad de expresión le permitía escribir su poema pero evidentemente no todos los integrantes de la Suprema Corte lo viven así que recibió su multa.
Tanta polémica que causó Paulina Rubio al envolverse en la bandera nacional y viene este señor a enardecer los ánimos nacionalistas de muchos al decir (y cito su poema): Yo me seco el orín en la bandera de mi país, ese trapo sobre el que se acuestan los perros y que nada representa, salvo tres colores y un águila que me producen un vómito nacionalista…
¿Injusto o merecido?
Enlace: El poeta Sergio Witz


bien por el. El patriotismo está sobrevalorado. Abajo las banderas y viva la cultura popular
por eso estamos como estamos, porque nadie valora el chingo de gente q se murio por la patria y por defender esa bandera y como dicen el olvidar el pasado condena a repetirlo, por cierto no habria multa por decir: me orino en el hocico de Sergio Witz
que no le dieron clases de civismo se llama soberania de los simbolos patrios hahaha se lo merece, que critique e insulte a este pinche gobierno de mierda no a lo que nos da identidad.
Yo digo que es injusto, mas desmadre hacen los politicos “en nombre de la patria y con la badera en mano” que este poeta. Una clara muestra de la hipocresia de la clase politica mexicana (y que conste que soy de mexico)
Supongo que se refiere a la hipocresía con la que se manejan nuestros símbolos nacionales.
POEMANÁLISIS
Sécate el orín y ve de limpiamierdas
engendrador de versos mal paridos
que te aplaudan los poetas burgueses
los de la generación pepsi
y los que -como tú- se las dan de imitagringos:
no remedo de beat, ni posmoderno, ni poeta maldito.
Es solamente un ladrido, un afán publicitario
escatológico, chiquito
que sueña (según Freud) con mantener un águila en el culo
y tres colores patrios para poder tener firme
el pajarito.