Al gobernador le está dando el síndrome Fox, o al menos eso es lo que parece al andar tan hablantín y mete-patas en cada momento.

Ahora anuncia que no habrá más donativos pero sí inversiones que generen empleo. Candorosamente asegura que no tiene aspiraciones políticas posteriores, si ese fuera el caso trataría de pasar desapercibido y sin desgaste.

Sigue aclarando que la donación al Santuario de los Mártires tiene que ver con la generación de empleos y quiere que los ciudadanos vean eso y no lo polémico. Claro que eso de la construcción del templo puede favorecer, durante la obra, a las personas que laboren ahí ¿y posteriormente? Nadie está seguro de que se vuelva una gran atracción turística para que la derrama económica estatal crezca de manera significativa.

No ha entregado los 60 millones restantes al Santuario hasta que termine la auditoría de la federación, que sólo confirmará -según Emilio- que no está violando ley alguna y sí sirve como fuente de empleos.

Qué bueno que aclara que no se siente presidenciable, es un hecho que, al menos por muchos votantes de Jalisco, no sería apoyado para un puesto de responsabilidad mayor.

Enlace: Ningún donativo más