medellin

A veces necesitamos que algo suceda para poder reflexionar acerca de nuestra realidad, y es que tanto robo, secuestro, asesinato, etc., etc. no han sido suficientes para que exijamos uno de los derechos por los cuales el hombre construye idealmente una sociedad: La Justicia.

Recientemente en los medios masivos de comunicación (radio, televisión) se ha lanzado una campaña mediática impresionante en la que se acusa de la “injusticia y brutalidad” de un país al condenar a muerte a una persona que participó en el asesinato y violación de dos jovencitas menores de edad.

Como ya han de saber estamos hablando del caso de José Ernesto Medellín, mexicano preso en Texas a la espera del último suspiro.

Ahora estoy seguro me dirán ¿Qué demonios tiene que ver el caso con la justicia en México?, es simple, este caso refleja la educación que tenemos en la cual podemos fácilmente pasar de victimario a víctima, alegando arrepentimiento y diciendo que todo es culpa de un sistema injusto que nos orilla a la peor de las acciones.

Claro que cuando somos pequeños y nuestras madres nos defiende de aquella “malvada maestra que no aprecia a mi chamaquito” o de “aquel perverso amigo que nos induce al vicio” no parece tener graves consecuencias, pero cuando la costumbre sobrepasa la razón y nuestro propio aparato legal de relaciones exteriores termina pidiendo clemencia a un país extranjero, con costumbres y códigos propios, en el cual nuestro compatriota comete un acto horrendo, de verdad que es no tener cerebro.

Claro que no todo es perfecto, porque así como el señor Medellín pagará por su crimen, así también deberían hacerlo los demás responsables del acto, la llamada banda de “Negros y Blancos” a la cual pertenecía.

El señor cometió el crimen, el señor fue encontrado y declarado culpable, el señor pagará el precio de su acto, yo veo justicia, aunque desgraciadamente en mi país al parecer todo se arregla con agacharse y pedir perdón…