Mamá

Los mexicanos nos distinguimos por muchísimas cosas, desde aspectos culturales hasta aspectos geográficos, pero existen rasgos que sin duda son característicos y nos identifican allá donde vayamos, no importa si estamos en Tepito o en Akhibajara, gracias a ellos siempre podremos decir: es mexicano.

Es por ello que abrimos esta nueva sección, en la cual identificaremos semana a semana los rasgos que nos caracterizan, buenos y malos, porque todos esos rasgos en conjunto forman nuestra idiosincrasia, y al final nuestra idiosincrasia crea nuestra realidad nacional.

Y como dice nuestro título, en esta ocasión analizaremos un rasgo extraordinariamente distintivo, tanto que incluso recuerdo haber visto una película gringa donde decían -“Puedes hacerle lo que quieras solo cuida de no meterte con su madre”-. y es que la Madre en México es un tema de cuidado, pues es una expresión cultural que se refleja en cada aspecto de nuestra vida nacional, desde la cultura hasta la religión, desde la moral hasta la política.

La Madre en México, también denominada mami, ma’, mamita, mamacita, jefa, mamá, jefecita, progenitora y un largo etc., es tan importante que incluso la palabra Madre se dice con cuidado, con temor, enmarcando frases con los más diversos sentidos pero siempre con un aire sobrio incluso funesto, y en general evitamos esta palabra al referimos a esa dulce persona que nos dio la vida y preferimos llamarla mamá.

La Madre forma parte primordial de nuestra cultura, en un curioso paradigma donde el machismo es una constante pero el matriarcado rige por sobre todas las cosas, sólo basta ver la diferencia entre el día de las Madres y el día del Padre, donde el primero es prácticamente una fiesta nacional (poco le falta para ser día no laborable oficial) mientras que el segundo es una fecha que pasa más bien desapercibida, podríamos decir que la Madre es un héroe mientras que el Padre se percibe como un oscuro villano.

Así pues, la Madre se convierte en un objeto de culto en México, derivado de la abnegación, cuidado y sacrificios que profesan por sus vástagos en un país cuyas condiciones adversas son especialmente crueles con las mujeres, es por eso que las acciones que lleva a cabo una madre a favor de sus hijos siempre son aceptables, no importa si la sagrada jefecita comete los más grandes crímenes y pecados, mientras lo haga por el cuidado de sus hijos, estará libre de toda culpa.

Es por ello que la maternidad es el estado más alto de consagración ciudadana, no representa como en otros países la necesidad de preservación de la población, en México la maternidad representa la protección, la fraternidad, la fe y la seguridad de tener siempre alguien que no importa lo que suceda, siempre estará ahí para reconfortarnos, atendernos, siempre dispuesta a perdonar pero sobre todo amarnos incondicionalmente. Por la misma razón las malas madres se convierten en la peor calaña de la sociedad mexicana, en el villano de antología de cualquier historia, sólo hay que ver la leyenda de la llorona en sus múltiples versiones para darse cuenta, esta lógica justificaría también la polémica que siempre resulta de las acciones que atentan contra la maternidad, como por ejemplo la polémica desatada por la legalización de la interrupción del embarazo.

Ya sea por abandono de los hijos o por un maltrato inmisericorde, las malas madres siempre representaran lo peor en México, pueden robar, asaltar, matar, golpear secuestrar, robar y enviciarse, pero abandonar a sus hijos, eso sí es caer bajo. Lo mismo sucede con los hijos, podrás ser cualquier cosa, pero aquel que abandone a su madre merece menos consideraciones que el diablo mismo, peor aún si la pobre jefecita es de edad avanzada, el sujeto en cuestión se arriesga no sólo a cargar con un secreto que de saberse lo margina de la sociedad, sino también a una buena dosis de insultos de quien lo conozca y una cantidad similar de agresiones.

Esa misma razón justifica que los peores insultos en México hacen referencia a la madre, en un intento de destruir la figura más perfecta que todo mexicano tiene en la vida, acción que se cataliza en la más folklórica de las agresiones, que data incluso de la conquista, cuyo significado implica el más grande pecado contra la madre misma.

Mientras que el mejor adjetivo mexicano para indicar la perfidia y maldad en el ser humano se deriva curiosamente de la falta de la misma, de todos es conocido que el diablo actúa de esa manera porque no tuvo una madre que lo aconsejara.