En estos días, el asunto del narcotráfico inmiscuido también en el ámbito futbolero, ha explotado en la cara de muchos ingenuos que andan por ahí de fanáticos puros.

Una actividad que a nivel nacional es tan lucrativa, difícilmente podría mantenerse lejos del narcotráfico y con eso de que dinero llama a dinero aquí parece que eso pasó con el fútbol. José Ramón Fernández ha hablado de una manera impresionante al vincular equipos de la Primera Divisón A también en esos problemas.

No es de extrañarse gracias a la cantidad inmensa de equipos de fútbol que hay en el país. Según leo en la columna A balón parado de Rafael Ocampo, cuando un empresario con iniciativa (o malas intenciones) quiere formar su equipo, no es nada difícil que sin investigación de por medio, se logre la formación del equipo nuevo sin certeza de los fines que tienen.

A todos niveles preocupante, pero a mí lo que más me duele es que un deporte que está dirigido para todo mexicano y que es una actividad familiar, tenga también las garras del narcotráfico encima ¿Qué no hay respeto a ningún ámbito de nuestro país?

Saber que el equipo Mapaches de Nueva Italia, Michoacán, es el equipo con el que se destapa el escándalo, nos hace pensar que en ese estado, cada cosa está contaminada por el narcotráfico. A este paso un día hasta las paleterías La Michoacana serán controladas por algún cartel.

En fin, para muchos es cosa frecuente hablar de los malos manejos y tranzas que hay en el fútbol mexicano, pero cuando ya los ciudadanos comunes vemos en los medios noticias como ésta, sí es para indignarse y sentir pena. Yo sólo esperaré que, a pesar de saberse estas turbiedades desde el 2000, ahora sí se haga algo para impedir ilegalidades de tal magnitud.

Imagen: rahego