Fernández Noroña ya había aclarado que no aceptaría ningún cargo que le ofreciera Jesús Ortega en el PRD, ahora que se confirma su presidencia, pero ya mejor abandona el partido porque para él, el que Ortega haya ganado la elección del partido es ilegítimo.

La cantaleta de espurio, ilegítimo, árbitro vendido y demás, es una cosa común en Fernández Noroña. Es el primero en causar desorden en una ciudad ya de por sí caótica y ganarse la antipatía de miles de personas, por eso mañana viernes causará su desastre frente a Palacio Nacional mientras Felipe Calderón esté en una reunión del Consejo de seguridad. Ahí, dice, protestará por la supuesta usurpación de Calderón en su llegada a la presidencia en 2006.

Hay perredistas que aseguran que su partido se recuperará sin Noroña ya que prácticamente él alejaba a la gente al enseñar el lado más duro del perredismo.

Yo entiendo que debe haber oposición que mantenga a raya a los poderosos en turno, pero la resistencia civil ofrecida por AMLO y compañía, como Noroña, no parecían ser opciones para algunos ciudadanos que buscan cualidades políticas en la izquierda.