Al pensar en lo más relevante del año Viviendo México, surgen cuestiones tan importantes, que es difícil elegir una sola, pero el crimen organizado, específicamente el narcotráfico, ha acaparado tantos titulares que es imposible no señalar hasta dónde se llegó en 2008.

Si pensábamos que Vicente Fox había sido un mal presidente por un millón de razones, Felipe Calderón y su mano dura contra la delincuencia nos dejó mudos. Más mudos se quedaron los miles de ejecutados en este año y la línea es tan difusa entre policías y ladrones que ya no se sabe de dónde esperar más golpes.

Ya no era sorprendente oír a diario en los noticieros que había decapitados por aquí y secuestrados por allá. El ver marchar a millones de personas contra la inseguridad no hizo más que llenarnos de desesperación porque parece que sólo se atienden los casos de violencia en personas de alto perfil. Que es muy bueno que se atiendan esos casos, como los de los militares ejecutados hace días, pero más importante es que la ciudadanía sea escuchada y actúe.

En Grecia mataron a un estudiante ¿y cómo respondió la ciudadanía? con acciones extremas. Aquí hubo un ataque terrorista en Morelia y las pocas voces fueron acalladas.

No puedo enumerar cada una de las pérdidas y amenazas que tienen al país bajo el yugo del crimen organizado, no hay manera de entender hasta dónde está infiltrado el narco, que hasta las Miss Sinaloas se ven inmiscuidas en la seducción del dinero criminal pero ya basta.

En 2009 no sólo debemos esperar que el ineficaz de García Luna haga algo, también nosotros debemos denunciar cada cosa que veamos mal, porque la percepción parece transformarse en realidad y México se percibe como una nación cada día más violenta y controlada por unos cuantos que no se conforman sólo con enriquecerse, sino también con aterrorizarnos.

Imagen: BBC Mundo