novias

El día de ayer me entero de que en Saltillo se está viviendo una situación delicada por una manta que apareció colgada en un puente peatonal y decía: “Pena de muerte al aborto y al matrimonio gay”.

No me sorprende que este tipo de violencia y discriminación aparezcan en Saltillo, ya que no es la primera muestra, pero sí me entristece mucho. Soy de la parte norte del país y sé por experiencia propia, que ciertas posturas no son aceptadas por las personas que nacieron y viven allá, como si esto los fuera a afectar. La libertad de decisión y de preferencia sexual son cuestiones que están altamente relacionados con el “qué dirán” o “éso no está bien”, en vez de estar relacionadas con éso que se llama ser humano y decisión propia.

Cabe resaltar que la manta fue colgada justo después de ser reportado un ataque homofóbico contra un pastor, y obviamente no estaba firmada o dirigida hacia ningún grupo o asociación conservadora.

No pienso discutir sobre las razones de apoyar el aborto o el matrimonio homosexual, pero sí creo que en ambas cosas está implicado la decisión del ser humano a ser precisamente, humano y no permitir que un grupo de personas lo limite o le indique que es bueno y que es malo.

Además, la manta pide pena de muerte contra aborto y matrimonio homosexual, cuando desde hace un tiempo ya hay muchas parejas que se han unido legalmente. Y hablando del aborto, por lo visto este grupo está en pro de la vida, entonces ¿cómo pueden pedir que le quiten la vida a otro ser humano para evitar que más aborten? ¿no es acaso lo mismo? quitar una vida para castigar a quien quitó una vida. Desde mi punto de vista esto no me parece congruente.

Creo que la población Coahuilense, al menos la parte conservadora, debería de preocuparse más por su seguridad, economía y bien vivir en vez de estar buscando problemas en la diferencia ideológica de su población.

Foto: Flickr