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Por más que lo leo no lo puedo creer. El día de hoy el Instituto Nacional de las Mujeres comunicó que hay casos y registros sobre familias de niveles socioeconómicos altos que para no tener problemas con el personal doméstico de su casa, viajan a comunidades de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Campeche y traen niñas pequeñas que compran por una mínima cantidad para trabajar en sus residencias como sirvientas.

Me siento en tiempos de la Revolución e Independencia de México cuando la violencia hacia la mujer era normal o podían ser vendida como mercancía de cualquier tienda y no importaba que fuera un ser vivo.

Resulta que estas familias compran a las niñas o adolescentes para poder tenerlas en casa desde las 5 am hasta las 12 de la noche a su servicio, brincándose todo lo referente a derechos laborales y garantías individuales, y con el pretexto de que en sus casas al menos comen mejor y tienen un lugar dónde vivir, las explotan.

Personal de Inmujeres, explica que aún que no tienen un caso concreto para hacer la denuncia ante las autoridades, pero que ya cuentan con los elementos suficientes para desarrollar una investigación a profundidad sobre estas prácticas que ya son un "hecho común" en esas familias, y que será considerado como delito de trata de mujeres.

Esta investigación se desarrollará en el Distrito Federal, pues es ahí de dónde se conocen algunos casos de los cuáles las niñas compradas no hablan español, situación que revela que las sacaron de una comunidad muy pobre e indígena. Lo delicado del caso es que, debido a la complicidad que hay en dichos estratos sociales, es difícil tener acceso a la información.

Sabemos que las mujeres de algunas comunidades indígenas son vendidas por cuestión de usos y costumbres, cambiadas por ganado, dinero, comida o conveniencia de la familia, pero que una familia de la capital ofrezca dinero por una niña, va en contra de la lógica común y la ética personal, creo yo.

También conocemos que en equidad y derechos de la mujer nuestro país está atrasado, pues en algunos estados del país es más penalizado robar ganado que vender, maltratar o abusar sexualmente de una mujer, y en caso de hacer lo anterior, el hombre que maltrató a una mujer puede ser librado de cualquier responsabilidad legal si acepta casarse con su víctima ... ¡como si éso arreglara el trauma que sufrió la mujer!, debo admitir que comprendo que en las costumbres de pueblos indígenas sea normal vender a una mujer, pero no puedo comprender cómo una familia de niveles altos, estudiada y "conocedora" de la vida y derechos humanos pueda hacer esto.

Un caso muy alarmante que se destapa justo antes de celebrarse el día Internacional de la Mujer.

Foto: Flickr

Perla Cristal Gomez

Comunicadora, amante de las mascotas. Encargada de divulgación en una sociedad protectora de animales y ñoña profesional. Más artículos del autor »