detencion

En este país todos vivimos con miedo… El político tiene miedo de ser expuesto, el empresario tiene miedo de ser secuestrado, el policía tiene miedo de no regresar a su hogar, la madre tiene miedo de que sus hijos se pierdan, el empleado tiene miedo de conseguir trabajo, el ladrón tiene miedo de no tener el varo para la mordida, una mezcla de ilegalidad y corrupción generalizada hace que hasta el Narco tenga miedo.

El Narco tiene miedo de que lo capturen, de que lo expongan, de que su negocio se venga abajo en un dos por tres, en algún operativo al azar cubierto por las televisoras, tiene miedo de dejar la fachada de poder que supuestamente obstenta, de que se demuestre que solo en el papel es poderoso, de que toda la red que maneja está sostenida por endebles signos de dólares tan quebradizos y diminutos como su capacidad para controlar su territorio.

Por eso corrompe, por eso asesina, por eso intimida, porque sabe que su negocio pende sobre un hilo, con y a pesar de una demanda mundial inimaginable de su mercancía, porque sabe que en su negocio no existe la lealtad, ni la familia ni los lazos, porque sabe que cualquiera cerca del bien podría enterrarlo y asumir su posición.

Por eso busca parecer imbatible, compra armas y vidas a precios ridículos, asegurándose de parecer un dios, un ser inmortal e invulnerable, porque sabe que al final una bala mata igual teniendo 2 pesos o 1,000,000,000 de pesos.


Hasta el narco tiene miedo… por eso pelea en varios frentes, intentando controlar una hidra que constantemente crea y destruye nuevas cabezas, con cabezas que se devoran entre ellas y que nunca podrán convivir, por eso pelea contra los demás carteles, contra el ejercito, contra la policía, contra la población, porque sabe que está acorralado, que aunque pueda alardear de fortuna, armas e impunidad, siempre tendrá la espada de Damocles sobre su trono sin saber en que momento pueda caer.

La corrupción de la que tanto alardea no es una muestra de poder, es una muestra de cobardía, porque sin ella estaría perdido, necesita repartir dinero, favores y bienes en cuanto lugar pueda hacerlo para parecer el bueno, para parecer el indicado, para parecer poderoso, marcando al mismo tiempo su sentencia pues cuando no pueda hacerlo las mismas manos en las cuales deposita dinero le apuntarán a la sien, porque no existe fidelidad en un negocio de compra – venta, en el cual hasta la más mínima palabra (útil o no) tiene un precio.

Hasta el narco tiene miedo… lástima que México también lo tenga.