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Hace unos días les platicaba de cómo se estarían estudiando los decibelios de sonido en algunos puntos de la ciudad y de México para ver los niveles de contaminación sonora que se tienen, y los comentarios referente a cuan altos son no se dejaron esperar.

En opinión de los lectores, el lugar con más contaminación sonora es el Metro, pues debido a los vendedores ambulantes que se meten entre vagón y vagón a comercializar discos apócrifos con música de diferentes tipos, la contaminación sonora es interminable.

Pies bien, en las líneas del Metro, sin duda el ruido generado por todos los usuarios, máquinas y vendedores son un gran generador de estrés. No solamente lo digo yo, que cuando me metía a usarlo me parecía tan escandaloso y hasta cierto punto agotador, que terminaba más cansada de lo que había hecho o trabajado en el día.

Ahora el estudio que el Politécnico Nacional en conjunto con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud han hecho, son que los niveles de ruido que no debieran exceder los 50 decibeles y en líneas del Metro pueden llegar hasta más de 100.

Para acabar con esto, el Gobierno del Distrito Federal ya cuenta con un equipo de trabajo sobre riesgos ambientales, que pretende disminuir los niveles de contaminación auditiva mediante medición y multas, que irán de los 1,000 a los 5,000 salarios mínimos; así como de 2 a 6 años de cárcel o las sanciones administrativas según el Artículo 346 del Código Penal del Distrito Federal.

Estas nuevas penas se aplicarán a todas las personas que pasen los 65 decibelios de sonido entre las 6:00 y las 20:00 horas, o por la noche a quién pase los los 62 decibelioss entre las 20:00 y las 6:00 horas. Límites, muy, muy amplios desde mi punto de vista.

En mi opinión, es muy bueno que se comience a legislar sobre este tipo de contaminación, pues además de ser invasiva e irnos acostumbrarnos a vivir con ella, es tan difícil de legislar y evitar, que entre más pase el tiempo menos la notamos.

Una gran noticia que el Gobierno del Distrito Federal comience a preocuparse por cuestiones ambientales, que a ojos de cualquier persona no tienen importancia, pero que sí tienen una gran influencia en la vida diaria de los ciudadanos de la capital.

Foto: mickemeda