
Esto fue lo que me encontré en cuanto me metí al metro en el centro de Monterrey: un estante donde podías tomar un libro para leer en lo que llegabas a tu destino final.
Y la verdad no sé la razón por la cual el Gobernador del Estado decidió implementar esta medida, pero se la aplaudo, nunca es tarde para tratar de fomentar la lectura en la población.
Estos últimos días en que el metro es gratis, es común ver que está muy lleno, en ocasiones hay que esperar más de tres trenes para poder abordar, pero creo que esta medida, además de preparar a uno con mucha paciencia, podría ser el paliativo al enojo y mal humor que un vagón lleno pueda causar.
Lo que me encantó de la medida, es que los libros son ediciones pequeñas, fáciles de leer y económicas, pues la mayoría han sido donados por otros lectores del estado que quieren se fomente la lectura.
En su interior es fácil encontrar una imagen como la que acompaña este post, que dice invita a la población a donar más libros y a conservar los que ya están en préstamo, para con ello generar un acervo más grande y hacer de cada trayecto, un paseo agradable.

Aquí en el DF se implementó la misma medida, desgraciadamente la mayoría de los panfletos que son prestados no son devueltos. A mi también me gustó mucho esta iniciativa para aprovechar los tiempos leyendo un libro.
Parece que la iniciativa ya se había llevado a cabo en el D.F.
Es una buena idea, la verdad. Mucha gente lee el periódico en el metro o el autobús, así que, ¿por qué no un libro?
Colofón:
Ya se los robaron todos. ¡Viva México!