
Ayer, el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard anunció la ampliación del Sistema de Videovigilancia dentro de las instalaciones del Sistema de Transporte Colectivo Metro, lo cual colocará a este servicio como el más vigilado a nivel mundial.
Este sistema contará con más de 3 mil cámaras distribuidas en todas las instalaciones del Metro, tanto en los edificios administrativos, plazas, talleres y garajes, así como en las más de 160 subestaciones de rectificación.
Funciona gracias a la colocación de más de 500 km de fibra óptica para la transmisión de datos, voz y vídeo mediante equipos electrónicos instalados en cada una de las estaciones.
A la fecha ya han sido colocadas y están operando mil 681 cámaras que han permitido la detención de personas que se dedican a cometer delitos dentro de las instalaciones como abuso sexual y robo, principalmente.
Se espera que el proyecto esté listo en su totalidad en noviembre de este mismo año.
Enlace: Será el Metro, el más vigilado del mundo | Foto: mickemeda

LAS CAMARAS SON MUY BONITAS, SOBRE TODO PARA LAS PERSONAS QUE VEN LAS PANTALLAS TODO EL DIA, PERO LOS DELINCUENTES SIGUEN SUELTOS O LOS AGARRAN Y LOS SUELTAN AL DIA SIGUIENTE. Y AQUI SEGUIMOS EN EL PAIS DEL: NO PASA NADA!!!!!
Pues no me gusta siempre se negativo, pero viajo en el metro y en los últimos meses además de un montón de vendedores de vagón en vagón (conocidos como vagoneros) sin autorización (se supone que los autorizados deben portar credencial). Se han colocado un montón de ambulantes con puestos en el piso, y crecen y crecen y crecen. Se supone que eso estaba extremadamente prohibido ya que hace algunos años hubo una balacera por un usuario que piso un puesto de esos.
O sea mucho ruido y pocas nueces, la verdad es que la inseguridad sigue creciendo.
Saludos
@Destructor: Totalmente de acuerdo. En San Lázaro, cada que hay alguna manifestación hay varios granaderos “para cuidar el orden publico” y son los mismos los que van a comprar cosas en el trasborde de la Línea 1 a la línea B
Viajar en el metro de la ciudad màs grande del mundo puede llegar a parecer toda una aventura, empezando por la cantidad de gente que hay todos los dìas, porque es un servicio económico, podemos continuar con la competencia de empujones para entrar al vagòn y poder agarrarte de algo, digo agarrarte de lago porque es muy ingenuo ilusionarte con la idea de que encontraràs un asiento, sobre todo a las pico en algunas de las estaciones. Ya que por fin logra uno entrar hay que prepararse para otra serie de experiencias, por ejemplo, escuchar a los vendedores ambulantes que te ofrecen, desde una estampita con la imagen de San Judas en un lado la oraciòn del trabajo en el otro y los discos de la olvidada Tatiana o la colecciòn de los últimos éxitos de duranguense hasta libritos para colorear, historietas o artìculos de cocina. Lo mejor es que este sistema de ambulantaje parece estar tan bien organizado que en ninguna estaciòn te perderàs de alguna oferta. Por supuesto, no se pueden olvidar las manoseadas y los exquisitos olores con los que uno se encuentra ahì. Cuando por fin llegas a tu destino, puedes disfrutar del arte en grafiti distribuido por todos lados, incluso en el techo y preguntarte còmo lograron grafitear hasta ahì o si el grafitero era contorsionista.
A toda esta experiencia hay que sumarle el miedo por la inseguridad que se vive. A mì me parece que sì es importante que se refuerce la vigilancia y ojalà que funcione porque a pesar de todas las experiencias en el metro, no se puede dejar de reconocer que es un servicio que nos beneficia mucho, tanto por el costo como por la rapidez y posibilidad de evadir el tràfico que enfrentarìas al viajar en autobùs.