Desde el día de ayer el ambiente de noticias está un poco candente en todo México, pues con las declaraciones de nuestro presidente en su “Diálogo ciudadano”, las modificaciones a los impuestos actuales y la creación de un impuesto anti pobreza, los mexicanos estamos molestos y desconcertados.

Es cierto que la crisis nos pegó a todos, y creo que en general, estábamos esperando que el Gobierno saliera a declarar las medidas que tomaría para frenarla, pero muy a pesar de que nos gusten o no, estas implicarían más cobros para los ciudadanos ya que el dinero para el país no puede salir de otro lugar.

Creo no seré la primera ni la única en expresar mi descontento con la administración actual, pero como responsable de mi decisión al votar no me queda nada más que aceptarlas y buscar la forma de adaptar mi vida a ello.

La crisis no sólo afecta la creación de empleos o el encarecimiento de la capacidad adquisitiva de los mexicanos, también afecta los empleos actuales y la calidad que estos tienen.

¿Qué quiero decir con esto? que actualmente los empleos que se generan son pocos, pero estos no son iguales a los que se generaban hace dos años o más, pues ahora se paga menos dinero, se trabajan más horas o en el peor de los casos, le imponen al trabajador una jornada tan pesada, que le queda poco tiempo para tener una vida de calidad.

Los más afectados suelen ser el sector que recién se integra a una vida productiva o los que ya tienen muchos años en ella: jóvenes recién egresados o con una carrera laboral corta y personas que casi alcanzan su jubilación.

Este año he sido testigo de cómo muchos universitarios recién egresados pasan más de un año para conseguir un empleo “decente”. Empleos que les dan para vivir y obtienen las prestaciones de ley, no más. Otros casos, han sido de personas mayores de 45 años que para evitar logren su jubilación y con ella algunas prestaciones extras, los despiden con una liquidación representativa y tiempo después no logran conseguir empleo por su edad.

¿Qué pasa con la administración actual? Nos están imponiendo una reforma parcial al sistema tributario pero no hacen una reforma integral en el que se integre a todos los comerciantes informales que ni por erro pagan impuestos. Los que pagamos, al contario, sí vemos que nuestro sueldo no aumenta y no alcanza para vivir.

¿Hasta dónde llegaremos con esta situación? ¿Tu qué opinas, querido lector?

Foto: Jerónimo Palacios