
En el marco de la cumbre la Cumbre del Clima en Copenhague Dinamarca, nuestro gobierno ha reafirmado su compromiso de reducir las emisiones de gases de invernadero en un 50% para el año 2050.
Y es que vale afirmar, que México posee a la ciudad más contaminada del mundo (cuatro millones de autos arrojando CO2 a la atmósfera) por ello, nuestros gobernantes lo reconocen e intentan hacer algo al respecto.
En la charla que tuvieron hace unos días en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, se destacó los principales indicadores que demuestran que tras un año de aplicar programas como hoy no circula, afinación controlada y la creación de mejores y más eficientes medios de transporte se ha reducido en un 2% la emisión de dichos gases tan contaminantes para nuestro planeta.
Juan Rafael Elvira, secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales acentuó la situación, que aunque complicada, se vive en el país: el tráfico vehícular y el cambio climático hacen que la contaminación del aire en la capital del país sea más precaría día a día.
Aún con la reducción del 2% de las emisiones, nuestro país está entre los 20 países que aportan casi el 80% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Por ello, se debe invertir en tecnologías limpias y poder cumplir la meta de reducir más emisiones año tras año.
Ahora, si queremos reducir estas emisiones de gases y de contaminación, no debemos esperar únicamente a que el Gobierno implemente nuevas tecnologías, también debemos de cambiar la manera en que consumimos energía y la forma en la que consumimos recursos: llámense usar el auto, gastar agua, luz o gas.
En esta cumbre nuestro país destacó que a corto plazo se tiene previsto un recorte en emisiones de más de 50 millones de toneladas de contaminantes antes de fin del año 2012 que representará un 6% menos en las emisiones anuales.
Foto: GerardBoyer

El tiempo ya se viene encima. Si no se hace algo durante las próximas décadas, puede que a nuestros nietos les toque lidiar con un planeta enbravecido. Y ésto no tiene nada que ver con profecias pedorras ni nada; son las consecuencias de nuestros excesos como especie.