La Secretaría de Estado de Estados Unidos anunció que a apartir del 20 de abril, prohibirá la importación de ciertos tipos de camarón mexicano. ¿La causa? No es la cercanía de la marea roja, no se relaciona con cuestiones de higiene y no es por incumplimiento en el pago de aranceles.

Resulta que nuestra salud no es lo único que peligra en las costas mexicanas. La negativa estadounidense se debe a que la pesca del camarón en México pone en riesgo a la tortuga marina, especie en peligro de extinción. Esto no significa que los camaroneros mexicanos no estén tomando las medidas necesarias para evitar la captura accidental de tortugas. Significa que sus métodos (y porcentaje de éxito) ya no cumplen con los estándares exigidos por Estados Unidos.

Pero no hay que entrar en pánico. Autoridades mexicanas declaran que dicha veda no afectará a la economía mexicana. Y esta vez es cierto. La restricción entra en vigor por las mismas fechas en las que la temporada de camarón cierra en México por el resto del verano. Además, la mayoría del camarón en México proviene de granjas o es pescado en aguas poco profundas, representando un nulo riesgo para la tortuga marina. En realidad, tan sólo el 20% del total de la producción camaronera anual entrará bajo las nuevas disposiciones.

De acuerdo al Servicio Nacional de Pesca Marina (National Marine Fisheries Service), dicho condicionante será levantado una vez que Mexico cumpla nuevamente con los estándares esperados. Para este fin, el gobierno estadounidense ha dado recomentaciones y apoyo técnico. De ser correctamente aplidos, podrían reducir en un 97% los accidentes mortales en tortugas.

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