Esta fue una semana intensa para las reformas en ambas cámaras del Congreso. En esta ocasión, el Senado aprobó en pleno la Estrategia Nacional de Energía, presentada por el presidente Felipe Calderón en febrero.

La estrategia establece tres categorías para el desarrollo energético en México y presenta un plan hacia el año 2024. Es raro, aunque bastante favorable, el intentar planear a futuro en lugar de hacer planes sexenales. Dichas categorías se centran en: seguridad energética, eficiencia económica y productiva y sustentabilidad ambiental.

En base a estos ejes, se establecieron nueve puntos básicos:

  • Restituir reservas.
  • Priorizar el uso de energías renovables.
  • Aumentar la eficiencia en el consumo de energía.
  • Reducir el impacto ambiental.
  • Operar de forma eficiente la infraestructura energética.
  • Fortalecer las redes de transporte y distribución.
  • Promover el desarrollo tecnológico.
  • Proveer a poblaciones marginadas energéticos de calidad a precios razonables.
  • Aprovechar al máximo las inversiones con el fin de reducir costos.

Solo hay una condición. El presidente debe tomar en cuenta quince observaciones hechas por los senadores antes de promulgar la reforma. Entre ellas se encuentra eliminar lo referente a la reducción de subsidios federales a la gasolina.

Al ser México un país ineficiente en cuestiones de energéticos e infraestructura, se ve obligado a importar gasolina procesada de otros países. Dicha gasolina es mucho más cara que el crudo exportado. Si sumamos esto al ya existente subsidio estatal a los energéticos, el sistema se vuelve insostenible.

Los senadores pidieron a Calderón incluir un plan detallado sobre la modernización de las refinerías existentes a cambio de mantener los subsidios. Tendremos que esperar a ver si estas medidas son suficientes para reducir los costos de la gasolina a largo plazo.

Foto: Faro Viejo