Cuando pienso en basura se me ocurren muchas cosas: mal olor, moscas, mal servicio de recolección e inconveniencia… pero nunca en $40 millones de pesos. Esa es aproximadamente la cantidad diaria que se obtiene en el Distrito Federal por concepto de propinas a repartidores y venta de materiales reciclables.

Suena bastante bien, ¿verdad? Claro, para unos cuantos. Y no, no se trata del gobierno. Diariamente los trabajadores de recolección de desechos separan aquellos que se pueden vender a centros de acopio y se quedan las ganancias, sin pagar impuestos. Muchos de ellos no tienen sueldos ni prestaciones así que se podría decir que es lo justo.

El problema aparece cuando los recolectores dejan de prestar servicios a zonas en donde no reciben buenas propinas ni hay materiales valiosos o bien abandonan los residuos en terrenos baldíos, terrenos de cultivos o ríos antes de llegar al relleno sanitario “Bordo Poniente.”

Jorge Sánchez Gómez, ex director de Bordo Poniente y gerente general de Sistemas de Ingeniería y Control Ambiental, menciona que esta cuestión no es exclusivo de la capital del país. Puebla y Monterrey, entre otras, se unen al Distrito Federal en este problema.

El origen se debe a la falta de cobros por parte de los rellenos sanitarios bajo el concepto de recolección. Incluso en las ciudades en las que se cobra el servicio al ayuntamiento, los recursos recolectados son escasos y mal administrados, por lo que los salarios de los trabajadores se ven perjudicados.

De regular la venta de materiales reciclables podrían obtenerse alrededor de 10 mil millones de pesos anualmente tan sólo en el Distrito Federal. Dichos recursos son más que suficientes para pagar salarios y seguridad social a los más de 10,000 trabajadores de recolección. Resulta que reciclar no sólo ayuda al medio ambiente, también puede hacer sostenible la administración de desechos en al país.

Foto: Tecnoweb