Hemos hablado demasiado de la violencia que se vive en el país, pero ¿cómo no hablar de ello si día a día nos consume en su totalidad.?

Hechos que tiñen de rojo nuestro acontecer, que nos alarman en todos los medios y sobre todo nos mantienen a la expectativa de lo que el Gobierno Federal hará.

Este fin de semana ha sido por demás extraño: entre vacaciones y hechos que sorprendieron a todos los mexicanos nuestros gobernantes ya han reconocido querer la ayuda de Estados Unidos para frenar los altos índices de violencia que vivimos entre la frontera y nuestro territorio.

Por lo pronto la Guardia Nacional estadounidense ya está colocada en toda la frontera del país y alerta de lo que ahí suceda. Y es que seamos sinceros, la violencia que se ha generado entre cárteles y autoridad mexicana también afecta a los ciudadanos que viven en Estados Unidos y al ser este un problema común, ambas autoridades tienen que intervenir.

La Cancillería Mexicana comunicó el viernes pasado que la atención de esta estrategia debe centrarse en fortalecer la colaboración entre las dos naciones para generar un respeto laboral y una mejor estrategia en contra del crimen organizado; lo cierto es que hasta esto está afectando a lo que el narco quiere lograr y no dudo comiencen a trabajar con más fuerza para hacer que Estados Unidos (recordémoslo, uno de los primeros consumidores de sus productos) no logre trabajar con México.

Desconocemos aún que tan profundas serán las estrategias del vecino país del norte para frenar la actividad del narco en su territorio, pero sabemos para lograrlo se tendrían que frenar también el tráfico de armas y de dinero sospechoso. ¿Difícil de lograr, no creen?

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