
A raíz del derrame petrolero ocurrido a finales de abril en el pozo Deepwater Horizont, propiedad de la British Petroleum el Golfo de México se han tomado varias medidas por parte del gobierno de Estados Unidos para detener el avance del daño ambiental. El gobierno mexicano, a través de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), declaró que dicha fuga no representa ningún peligro para México debido a su ubicación.
Fue entonces que organizaciones, tanto políticas como apolíticas, comenzaron a críticar la falta de urgencia por parte del gobierno por tomar cartas en el asunto. Entre esas organizaciones se encuentran el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y Greepeace México.
La secretaria de Ecología y Medio ambiente del PVEM, Mariana Boy Tamborell, calificó de increíble que la Semarnat no sepa la cantidad de problemas que acarreará tanto a corto como a largo plazo este derrame. Greenpeace, por su parte critíco de “débil o nula” la reacción del gobierno federal:
Lo más preocupante es que esta mancha de petróleo crudo pudiera llegar a la zona costera de México, lo que afectaría también la economía, porque pone en riesgo el empleo de muchos pescadores de ambos lados de la frontera que requieren de productos pesqueros sanos para poder llevar a cabo su actividad.
Por si fuera poco, la ruptura del oleoducto que ocasionó el derrame ocurrió a más de mil 500 metros de profundidad. Esto significa que el aceite visible en la superficie es sólo la mínima parte del energético que se está derramando. La mayor parte de petroleo se dispersará en el fondo marino, afectando a una cantidad exorbitante de especies marinas. A la par, el aceite que flota en la superficie impide que el fitoplancton reciba luz solar y complete sus procesos.
Foto: Mi Morelia










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