
Sorpresivamente, el discurso de Felipe Calderón ante los legisladores del Congreso de Estados Unidos ha sido claro, preciso y contundente (¿habrá pedido prestado a Jon Favreau para la redacción?). En cerca de 30 minutos, Calderón ha hablado del tráfico de armas, de la guerra contra el narcotráfico, y la inmigración, temas espinosísimos de la agenda bilateral. Y no sólo ha salido bien librado, sino que ha logrado poner clara la postura de México respecto a la cooperación bilateral.
Entre los puntos que se han tratado, Calderón ha dado el espaldarazo a la política anti-drogas de Estados Unidos; sin embargo, se ha visto crítico con el tráfico de armas, responsabilizando (y con mucha razón) a la laxitud de los legisladores norteamericanos respecto al tema. “Somos su espejo”, ha dicho Calderón, con una declaración tan dolorosa como irrefutable.
Sin duda, el momento cumbre del discurso es cuando Calderón expresa su rechazo a la Ley Arizona, además de externar su preocupación por los migrantes. En un instante conmovedor, Calderón decide hablar en español, externándole a la comunidad mexicana afincada en Estados Unidos que están trabajando duro por ellos. José Merino, profesor del ITAM, destaca este fragmento:
“México no es un país que celebre el éxodo de sus ciudadanos; tampoco es una país que celebre la violación de las leyes locales y nacionales de su vecino del norte. Pero la solución al problema migratorio pasa por la prosperidad económica mexicana que pasa, inevitablemente, por la prosperidad de Estados Unidos.”
En síntesis, Calderón ha mostrado que el único camino para el crecimiento de la zona es la cooperación mutua. “Tenemos por historia, un origen común; por geografía, problemas en común; y por elección, un destino en común.” Es decir, por fortuna y por desgracia, México y Estados Unidos están atados en una sociedad inalienable.
Les dejo con el discurso completo:










Con respecto al fragmento que descata el profesor Merino del ITAM, suena lapidario cuando dice que “la prosperidad económica mexicana que pasa, inevitablemente, por la prosperidad de Estados Unidos”. No se si Calderón se haya referido a la dependencia económica que tiene la economía mexicana de la economía de Estados Unidos. En ese aspecto estoy de acuerdo con él.