Una vez aprobada la Ley Anti-obesidad, salen a la luz otros problemas de salud en niños que cursan la educación primaria. Uno de estos problemas es la desnutrición. Aunque en números hay muchos más niños obesos que desnutridos, la pobreza y la falta de empleos podrían potencializar este problema en años por venir.

Del grupo de niños de entre 5 y 11 años de edad se calcula que el 12.7% sufre de desnutrición en cualquiera de sus niveles y alrededor de un millón tiene anemia crónica. En muchos de los casos, la desnutrición es consecuencia de la falta de recursos en el hogar. Por ellos, legisladores del Partido Revolucionario Institucional (PRI) propusieron al ejecutivo nacional crear un programa de cocinas escolares. Como en los jardines de niños, estas cocinas crearían un menú acorde a las necesidades nutrimentales dependiendo de la edad de los estudiantes.

Estas cocinas se podrían financiar con recursos de varias secretarías: Educación Pública (SEP), Salud (SSA), Desarrollo Social (SEDESOL) y del sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). México es el primer lugar a nivel mundial en obesidad infantil, con casi 5 millones de niños menores de 11 años que sufren de esta enfermedad. Las cocinas escolares matarían dos pájaros de un tiro: son una forma más sencilla de monitorear los hábitos alimenticios de los niños y combatirían tanto la desnutrición como la obesidad.

Además de los beneficios a la salud, es difícil no pensar en la cantidad de empleos directos que se crearían: en la propuesta del PRI, se pide iniciar este programa en 220 mil escuelas primarias federales. Dichas escuelas necesitarían contratar personal de cocina y adecuar ciertos espacios para albergar el comedor, lo cual podría beneficiar a personas sin trabajo fijo.

Foto: Primicias 24