Precisamente ayer mencionábamos las cifras proporcionadas por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) y en las que se advertimos un panorama poco favorable respecto a este rubro en el país, lo cual nos invita a preguntarnos por todos aquellos alejados de estadísticas y numeralia, aquellos a las que las instituciones les conviene no aparezcan contabilizados porque ensucian los promedios, y con ello nos referimos a la tantos niños en México que padecen de explotación laboral infantil.

Según estimaciones de la UNICEF, son alrededor de 117 mil niños los que trabajan en cruceros y avenidas en cien ciudades del país, con particular atención a la situación en el DF y Edomex: datos del DIF señalan más de 14,000 infantes trabajando en calle en cada una de estas entidades y lo peor del caso, lo ven como una problemática de difícil erradicación pues el 77.7% de ellos consigue ingresos diarios superiores a dos salarios mínimos (más de cien pesos).

Los números son más escalofriantes aún: el informe “Niños, Niñas y Jóvenes Trabajadores en el Distrito Federal” reporta que el 6.6% de los niños que trabajan en calle alcanzan ingresos superiores a los 10 salarios mínimos en un día, donde 6 de cada 10 lo consigue ejerciendo la prostitución. Ya en su momento informamos que el 67% de las prostitutas en el país son explotadas desde niñas, lo cual desempoca en una cadena interminable de corrupción en la que tanto la familia como las autoridades se ven envueltas.

Y el punto medular, el cual solemos pasar muchas veces por alto y que bien atina a señalar Rogelio Padilla -presidente de la Red por los Derechos de la Infancia- es que las aportaciones de estos niños se vuelven indispensables para ayudar a sobrevivir económicamente a sus familias. mexicanas. Por lo que en un país donde “oficialmente” hay 50 millones de habitantes viviendo en condiciones de pobreza, ni siquiera los menores se pueden escapar de aportar su granito de arena para salvar tal situación.

Imagen: Lon&Queta