
El tema que más nos ha ocupado en estas últimas semanas, es el paso del huracán Alex y sus consecuencias en el norte del país. En esta tercera edición de “Vivir México Opina,” Pepe Flores, Perla Gómez, Hugo Torres y Ximena Vega comentamos sobre la reacción gubernamental ante este fenómeno, la movilización civil, la efectividad de ambos y lo que se viene.
Pepe Flores:
Como siempre, la principal fuente de ayuda vino de la sociedad civil. Sin embargo, considero que esta ocasión la reacción fue un poco tardía. Creo que la razón es que la ayuda suele movilizarse con más rapidez cuando se trata de apoyar al sur del país —- una zona con una historia vasta en desastres naturales de esta índole. En el caso específico de Monterrey, parece que se minimizó en un inicio que el huracán Alex golpeara a una de las ciudades más ricas del país. Al final, las aguas mostraron que ninguna urbe del México, por mayor que sea su desarrollo económico o urbanístico, está plenamente preparada para sobrellevar esta situación por sí sola.
Si bien el gobierno ha sido rebasado, no puede decirse que se ha quedado de brazos cruzados. El DIF municipal de Monterrey había juntado para el viernes casi 400 toneladas de ayuda (agua embotellada, víveres, enlatados, entre otros). La Sedena ha aplicado desde hace unos 10 días el plan DN3, y el avance es lento pero constante. En el Congreso, la bancada del PRI ha buscado que se cree la figura de “transferencia de riesgos”, una forma de que los gobiernos se aseguren para no quedar desfalcados ante estas tragedias. Finalmente, se pronostica que el norte del país necesitará unos seis meses (por lo menos) para regresar de este embate. Así que, señores, no echemos las campanas al vuelo que aún queda mucho por trabajar.
Perla Cristal Gómez:
A lo largo de la semana hemos sido testigos como la ayuda humanitaria va llegando al estado, pero en lo que respecta a la ayuda gubernamental, la cosa va lenta. Como en todo desastre natural, todo está concentrado en centros de acopio a los cuáles hay que acudir para pedir víveres, sanitarios y agua. Son muchas las colonias que han sido afectadas y son muchos los regiomontanos que están ayudando en cada colonia para reconstruirlas.
Los retos por delante son grandes ya que hablamos de la reconstrucción de una ciudad entera:
- En primer lugar de las colonias afectadas: sectores ubicados en el descenso del agua de la sierra madre, por lo que la fuerza de las lluvias y del acumulado del líquido destrozó los alrededores.
- La reconstrucción de las principales avenidas y pasos a desnivel, que por falta de buen sistema de alcantarillado más la acumulación de basura terminaron por derrumbarse y ahora pareciera zona de guerra.
- El re-acomodo de las miles de familias que perdieron su patrimonio y todas sus pertenencias en los causes de canales y ríos.
La pregunta me sigue rondando en la cabeza ¿de dónde sacará presupuesto, el estado que más impuestos paga, para reconstruir todo lo dañado? Yo creo es momento de aplicar medidas más drásticas en todo el país.
Ximena Vega:
Si hay algo por lo que se distingue el gobierno mexicano, es por sus efectivos planes de atención civil y reconstrucción en casos de desastres naturales (DN3). Aunque en esta ocasión los gobiernos federal y estatales (a través de Protección Civil y la Sedena, entre otros) reaccionaron rápidamente, la magnitud de la devastación los ha sobrepasado. Como en otras ocasiones, la movilización civil ha sido ejemplar, la única diferencia es que ahora ha resultado insuficiente. Y es que los daños se reportaron no sólo en Nuevo León (aunque el caso de Monterrey sea el que más atención reciba), sino también en Tamaulipas y Coahuila, estado en el que el número de damnificados supera ya a los 80 mil.
Al ver la falta de efectivos al momento de coordinar la respuesta, sólo me pregunto si el gobierno mexicano (y en particular el Ejército y Marina) no estará demasiado sobre extendido. Seguimos ayudando en Haití y hace poco tuvimos un terremoto en Baja California, agreguemos la guerra contra el narcotráfico y el resultado es un gobierno que, a pesar de que lo intenta, no puede reaccionar con la misma eficacia ante desastres naturales internos. Además de una Ley de Protección Civil y un programa de “seguros contra desastres,” México necesita replantear su agenda de seguridad nacional.
Hugo Torres:
No sé si sea solo mi percepción, pero considero que los daños provocados por “Alex” no ha sido el tema prioritario para los mexicanos como en su momento lo fue el terremoto en Haití; y por lo tanto no se ha logrado sensibilizar a toda la población; esto con ayuda de la prensa, quien ha estado más ocupada con el pulpo Paul y el mundial. Esperemos que ahora que no hay distractores de ese tipo los mexicanos apoyemos y logremos ser tan solidarios como siempre lo hemos sido, sin embargo considero que con o sin el apoyo de las autoridades y la ciudadanía, Monterrey logrará levantarse de esta y de muchas otras como tantas veces lo hemos hecho todos los mexicanos.
Foto: Genera Noticias










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