“Los jóvenes que viven en situaciones de marginalidad y de falta de recursos, en su vida adulta reproducen la misma situación de pobreza, generando un círculo del cual es difícil salir”, afirman organizaciones nacionales e internacionales.

De acuerdo con un informe del Consejo Nacional de la Población (Conapo), el 20% de los jóvenes en México tiene necesidades de salud y educación insatisfechas. Y casi 15 millones (14 millones 900 mil, para ser exactos) son pobres. ¡Eso es casi la mitad de los jóvenes en México!

Cuando una persona está en edad de ser productiva y no cuenta con las oportunidades laborales y sociales adecuadas, es de esperarse que sus descendientes reproduzcan una situación similar por empezar, de entrada, varios pasos atrás. Si a eso sumamos lo atractivo que resulta convertirse en delincuente porque muy probablemente este nicho del mercado resulte más rentable, no es ninguna sorpresa entonces que en México existan tantos jóvenes en condiciones socioeconómicas inaceptables.

En la entrevista que publicamos ayer, Geraldina González de la Vega decía que para que en México tengamos una sociedad civil más activa, una ciudadanía más despierta, necesitamos “educación y más educación.” Necesitamos también nutrición y salud y empleo. Y razones para que nosotros, los jóvenes, creamos que vale la pena echarle ganas al país. ¿Por dónde empezar? ¿Cuál de todas esas carencias atender primero? ¿Qué posibilidades, de las que hablaba tan motivado en una nota anterior, tienen estos 15 millones de jóvenes?

Imagen: Archimadrid.