¡Albricias! Después de un debate encarnizado, los ministros de la Suprema Corte de Justicia resolvieron declarar como constitucional al matrimonio entre personas del mismo sexo. No fue nada fácil: en discusiones que rozaron de lo sublime a lo ridículo, la disputa se resolvió con ocho votos a favor y dos en contra.

Los ministros Aguirre y Ortiz fueron los mas reticentes a la aprobación, argumentando en numerosas ocasiones que el fin último de la familia es la procreación y la perpertuación de la especie. Después de debatir cuestiones que parecían sacadas de siglos pasados, los ministros decidieron que matrimonio y procreación no van de la mano, pues las personas que no están casadas están en facultad de tener hijos, y ni quien reclame.

Se resolvió que, si bien existe un modelo arquetípico de familia, ésta no debe entrar en conflicto con otros modelos, abriendo la puerta al tema de la adopción por parte de parejas del mismo sexo. El proyecto del ministro Valls, que incluye este tema, fue aprobado 6-2, ya que se plantean algunas correcciones extra. El lunes continuará el debate, centrado principalmente en cuestiones metodológicas (si el matrimonio es derecho fundamental o garantía individual), y la cuestión de la adopción.

¡Que venga el segundo round, que el primero ya lo ganó la diversidad!

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