Como si no fuera suficientemente peligrosa la situación que se vive en casi todo el país a causa del narcotráfico, como si no fuera suficientemente alto el número de personas que dejan su lugar de origen por miedo a ser ejecutados, ahora una de las nuevas incursiones del crimen organizado amenaza a más mexicanos. El abigeato, o robo de ganado, pareciera la más reciente actividad de los cárteles de la droga.

Son once los estados de la república que reportan un aumento del 50% en el número de crímenes de este estilo en los dos últimos años. Ganaderos de Aguascalientes, el estado de México, Chiapas, Coahuila, Jalisco, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas y Zacatecas, reportan robos de ganado cada vez más frecuentes, mayores y que se desarrollan con más violencia.

A pesar de que el abigeato está claramente tipificado en los códigos penales de Aguascalientes, Baja California, Chiapas, Coahuila, Durango, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Michoacán, Querétaro, Quintana Roo, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Yucatán, ninguna entidad gubernamental (ni estatal, ni federal) se dedica a llevar un registro del total de los robos ni a verificar que los rastros presentes comprobantes de legítima propiedad sobre el ganado sacrificado.

Es así como los ganaderos confían en que las autoridades estatales competentes para aumentar la seguridad en carreteras (ya que la mayoría de los robos ocurren durante el traslado) y el número de operativos para desmantelar rastros ilegales:

Denunciarlo, ni pensarlo, porque se pierden cuando menos cuatro horas y al final los sueltan. Mejor, para evitarse más problemas y las represalias, uno se queda callado por temor, para evitar que nos maten, nos secuestren o nos extorsionen porque sabemos que pues ya se trata de gente de aquí mismo de la comunidad, que ahora está metida en el narco.

Aunque se ha declarado que los ladrones son personas relacionadas con el narcotráfico, las autoridades se mantienen escépticas. Y es que bien podría tratarse de bandas de criminales comunes aprovechando el clima general de inseguridad para asegurar impunidad.

Foto: Ecologia