
Recuerdo que, cada primero de septiembre, las labores se suspendían por el Informe Presidencial. “Mañana me traen un reporte del Informe”, nos pedías las maestras. De niño, me sentaba a hacer la tarea de cada Día del Presidente, a oír un soliloquio larguísimo de logros y avances. En casa lo veíamos con atención, en buena parte porque la señal oficial no dejaba ver los demás programas. Yo recuerdo esas jornadas como la noche en que el Presidente no me dejaba ver Los Simpson.
Sin embargo, en mi memoria perdura la primera vez que un diputado de la oposición le contestó el informe al Presidente. Mientras que los legisladores príistas se limitaban a sonreír, aplaudir y asentir, en esa ocasión una voz disidente se alzó desde la tribuna. El valiente en cuestión era Porfirio Muñoz Ledo, un hombre de larguísima trayectoria política, y defensor de un PRD que había llegado como una real alternativa al país —- no como el de ahora, que sólo sirve para armar escándalo. Porfirio, con su retórica poderosa, encaró a Ernesto Zedillo una noche de septiembre de 1997.
Durante casi una década, el Informe Presidencial se convirtió en un ejercicio menos unilateral (aunque al final, el reclamo quedaba nomás en las palabras), hasta que Felipe Calderón llegó al poder. En 2008, tras la incertidumbre de su primer informe, el nuevo presidente decidió cambiar las reglas del juego. En lugar de verlo rendir cuentas frente al pleno, el mensaje nos llegaría a través de spots televisivos durante un par de semanas. Después de todo, ¿no estamos en la edad de la telecracia?
Tras muchas especulaciones sobre el retorno al viejo ejercicio, todo ha quedado en que Calderón enviará al Congreso el documento a través de Blake Mora, y le dirigirá un mensaje alusivo (no “abusivo”, no vaya a ser premonición) a la nación hasta mañana. Así, vamos del soliloquio al griterio, de la romería a la propaganda, del spot al twitazo. Mientras otros añoramos el pasado, que los niños de México disfruten sin la presión de otra tediosa tarea, que hoy el presidente sí los dejara ver los dibujos animados en la TV.
Imagen: Esmas






La muestra de que el Presidente ha perdido poder en nuestro país. Que no dejen entrar al mandatario de un país a dar su informe como se hacía siempre, es una verdadera lástima.
Yo también recuerdo lo tedioso que era esa tarea (creo que me tocó una vez), pero sin duda es triste ver lo que esto representa, que Calderón ya ni quiere intentar ir al Congreso a dar su informe…
Saludos.