Ayer domingo, voceros de la Presidencia de la República anunciaron otro triunfo en la guerra contra el narcotráfico. En esta ocasión se trata de Sergio Villarreal Barragán, alias El Grande, perteneciente al cártel de los Beltrán Leyva y con presencia en la Ciudad de México, Guerrero, Morelos, Nuevo León, Puebla, Sonora, Sinaloa y Quintana Roo. De acuerdo a las investigaciones previas, Villareal tendría el mismo rango que Édgar Valdez Villarreal, alias La Barbie, recientemente capturado y con afiliación al mismo cártel.

Durante el operativo en la ciudad de Puebla, en que participaron aproximadamente 30 efectivos de la Armada de México, se capturó también a Jesús Enrique Jurado Torres, y Ramiro Cisneros Aguirre, así como blindados y armas de diversos calibres. De acuerdo a declaraciones de miembros de la Procuraduría General de la República, no hubo resistencia alguna al arresto. Estas detenciones se suman a las de Gerardo Álvarez, alias El Indio, de Carlos y Alfredo Beltrán Leyva, alias El Mochomo, ocurridas en meses pasados, además de la caída de Arturo Beltrán Leyva.

Debido a su antigua alianza dentro del cártel de los Beltrán Leyva, se especula que fue gracias a información de Édgar Valdez que se pudo arrestar exitosamente a El Grande. Sin embargo José Luis Vergara, vocero de la secretaría de Marina (Semar) declaró:

No hay relación en cuanto a la captura. No fue en base a lo que dijo La Barbie, sino a inteligencia de diferentes fuentes de investigación.

Además, a raíz de la muerte de Arturo Beltrán Leyva, Édgar Valdés y Sergio Villareal se habrían distanciado, aliándose el segundo con Héctor Beltrán para evitar que el control del cártel cayera en manos de La Barbie.

Esta captura se distingue porque los sospechosos no se resistieron al arresto, evitando bajas tanto de militares como de civiles que se hubieran encontrado en el área. Además ahora podemos contar a dos capos arrestados vivos en menos de un mes. La poca resistencia de El Grande pudo haber tenido dos explicaciones, y en ambos casos son buenas noticias para el gobierno mexicano. Puede ser que cada vez se planeen con mayor cuidado los operativos y que (¡por fin!) los capos empiecen a temer a las autoridades mexicanas o bien, que se dejen capturar vivos para ofrecer información a cambio de una condena menor o un mejor trato al momento de ser encarcelados.

Foto: CNN