El patrimonio cultural de Veracruz salió bien librado del paso del huracán Karl. Aunque la tormenta deterioró algunas edificaciones en Tlacotalpan, La Antigua y el Puerto de Veracruz, ninguna de estas construcciones se encuentra en riesgo. Varios especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ya están poniendo manos a la obra para la restauración de los daños, con la finalidad de rehabilitar las instalaciones lo antes posible.

El caso más grave se encuentra en Tlacotalpan — declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998 por la UNESCO — la cual permaneció inundada durante 19 días por el desbordamiento del río Papaloapan. La mayoría de los problemas fueron causados por la humedad, tales como desprendimientos de pinturas, pérdidas de adoquinado, o deterioros en puertas y ventanas. Sin embargo, la estabilidad estructural no quedó comprometida en ninguno de los inmuebles.

Entre los edificios de Tlacotalpan que resistieron el embate se encuentran el Palacio Municipal, la Parroquia de San Cristóbal, el Templo de la Candelaria, la Iglesia de San Miguelito, las Plazas de Doña Marta, Hidalgo, Nicolás Bravo, el Parque Zaragoza y el Teatro Nezahualcóyotl. Esta población es considerada Patrimonio de la Humanidad por su peculiar arquitectura, la cual fusiona la tradición española con la caribeña, así como su planificación urbana que combina calles anchas paralelas al río con callejones perpendiculares.

A través del Programa Hábitat, que combina esfuerzos del INAH, la Secretaría de Desarrollo Social, y el Fondo para la Cultura y las Artes, comenzarán los trabajos de mantenimiento en el muelle, el malecón y el área de plazas. Restaurar este patrimonio es esencial para la vida de la población, pues gran parte de la actividad económica depende del turismo cultural que recibe Tlacotalpan.

En el caso de La Antigua, los edificios evaluados fueron La Casa de Cortés, la Ermita del Rosario, Parroquia del Santo Cristo del Buen Viaje, la Casa del Cabildo y los Cuarteles de Santa Ana. La mayoría de los daños reportados en estos inmuebles se reducen a desprendimientos de aplanados y humedad. Para La Casa de Cortés, se destinarán seis millones de pesos, repartidos entre el gobierno de Veracruz (2.5 mdp), la alcadía de La Antigua (0.5 mdp), y una donación de Fundación Casas Geo (3 mdp).

Aunque La Casa de Cortés no recibió daños en la parte arquitectónica, se requiere trabajar en el patrimonio arbóreo. Una de las virtudes de esta construcción es su arquitectura vegetal, ya que los árboles constituyen una parte importante de la edificación, ya que éstos detienen muchos de los muros de la casa. Tras la evaluación, los especialistas del INAH determinaron que es urgente atender los árboles en pie, así como apuntalar las paredes con estructuras de madera adicionales.

Por último, el Fuerte de San Juan de Ulúa resistió el embate. Salvo por el desprendimiento de algunas ventanas, el inmueble no sufrió mayores daños. Vale recordar que el INAH trabaja arduamente en el rescate del inmueble desde 2009. La mayor parte del deterioro se evitó gracias a que el sistema de desalojo de agua pluvial funcionó a la perfección durante el paso del huracán, pese a recibir en cuatro horas el equivalente de lluvia de tres meses.