¿Alguna vez se han preguntados cuántas gobernadoras existen en el país? Actualmente, sólo dos. Las únicas mujeres que ostentan el máximo cargo a nivel estatal son Ivonne Ortega en Yucatán y Amalia García en Zacatecas. Es más, para el sábado nos quedaremos solamente con una, ya que García termina su gestión para darle paso a Miguel Alonso. Si creen que la cuota de equidad de género es dispareja ahorita, ¿qué les parece si vemos cuántas hemos tenido en la historia reciente de México?

  • Griselda Álvarez Ponce León (1979 - 1985) en Colima
  • Beatriz Paredes (1987 - 1992) en Tlaxcala
  • Dulce María Sauri (1992 - 1994) en Yucatán
  • Rosario Robles (1999 - 2000) en el Distrito Federal

Griselda Álvarez fue apenas la primera mujer gobernadora del país en 1979. En los últimos 30 años, sólo estas seis mujeres han pasado por esa oficina. Peor aún, sólo Colima, Tlaxcala, Yucatán, Zacatecas y el Distrito Federal han tenido gobernadora (sin contar que las gestiones de Robles y Sauri no fueron completas). Es decir, de 32 estados de la República, sólo en cinco se ha impuesto alguna vez el sexo femenino en las últimas tres décadas. Y por si no lo habían notado, ni una sola es de extracción panista.

Esta duda me vino a raíz de un comentario que leí sobre la situación de la penalización del aborto espontáneo en Guanajuato. ¿Qué la falta a este tipo de iniciativas para avanzar en el debate nacional? No es sólo una cuestión partidista, sino también de género. Las ciudades que son regidas por mujeres tienen una gestión con prioridades diferentes.

Por ejemplo, yo que vivo en Puebla, con la alcaldesa Blanca Alcalá se le dio mucho impulso a la limpieza de la ciudad y al fomento al deporte. No apunto que las mujeres sean forzosamente mejores que los hombres para gobernar, pero sí que tienen una perspectiva diferente de las problemáticas sociales. Quizá necesitamos de una mujer para enderezar el camino en este país, pero ¿cómo saberlo si nunca les damos la oportunidad?

Imagen: Rtve