Los legisladores de México siguen empecinados en frenar el tabaquismo con impuestos. La Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados avaló un cambio a la Ley del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), el cual permitirá gravar con cinco pesos más la cajetilla de 20 unidades. Es decir, sumado al incremento pactado con anterioridad ($2.00), en 2011 los fumadores deberán pagar 37 pesos por sus cigarros.

Con 18 votos a favor, la comisión decidió incrementar el IEPS del 70 al 78.5 por ciento, con lo que se recaudarán cerca de 12 mil millones de pesos. Otra de las propuestas que se discutió fue inhibir paulatinamente el cultivo del tabaco entre los campesinos mexicanos. De acuerdo con la propuesta del diputado José Adán Rubí (PRI), la Secretaría de Agricultura debe convertir a los productores de esta planta hacia otros cultivos para no afectar su actividad laboral.

¿Servirá este incremento en el precio para frenar el consumo? En un corto plazo, probablemente, pero se sigue sin atacar el problema de raíz. Por una forma, parece lógico que el gobierno busque formas de cobrar impuestos de modo cautivo, debido al grave problema fiscal en México. Recordemos que somos el peor país en recaudación en América Latina, con una tasa hasta del 65% de evasión tributaria. De este modo, es comprensible que los legisladores opten por el gravamen como una medida para matar dos pájaros de un tiro: por una parte, se inhibe el consumo; por la otra, se mete dinero a las arcas.

Sin embargo, la solución sigue siendo un mero parche. La fórmula está desgastada: subir los precios para que la gente deje de consumir. ¡Hace tan sólo unas horas escribíamos sobre cómo se busca desalentar el uso indiscriminado de bebidas energizantes con esta misma estrategia! ¿No les parece demasiado? Como señalábamos hace unos meses, la inmediatez es muy tentadora. Veamos, ¿qué me conviene si tengo un gobierno con problemas de credibilidad y apoyo público? ¿Una solución pronta que maquille la situación a corto plazo (aunque luego se caiga el teatrito); o un plan a largo plazo que realmente ayude a cambiar el panorama, pero cuyo resultados se vean en el próximo sexenio (que, seguramente, no será de mi partido y se atribuirá todo el éxito)?

Ni modo, a pagar más los que quieran seguir fumando.