En los últimos meses hemos sido testigos como el secuestro infantil en nuestro país crece y crece mientras las autoridades siguen sin hacer nada. Prueba de ellos son los casos que en los últimos meses se han presentado, pues mientras las asociaciones civiles siguen creciendo, las autoridades no resuelven los crímenes y en algunos casos son los mismos padres los que dan con el paradero de sus hijos pues las líneas de investigación oficiales no los llevan a ningún lado.

Según el INEGI entre 16 y 20 mil niños son explotados sexualmente en nuestro país y datos de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada sólo en Guerrero hay 14 bandas que se dedican a la trata de personas, que específicamente comercian con niños y niñas menores de 16 años.

Estas cifras son impresionantes, pues nos revelan que los estados donde hay derrama turística es donde más trata y explotación sexual infantil se realiza y al mismo tiempo es donde se debería tener mayor acción por parte de nuestras autoridades, acciones que no existen. Las estados ciudades afectadas son Cancún, Quintana Roo; Mazatlán, Sinaloa, Tijuana, Baja California y Tlaxcala.

Las cifras siguen ahí y se presentan día a día, aunque las autoridades nieguen que existen y digan que el fenómeno se presenta a baja escala, por lo pronto organismos no gubernamentales nacionales e internacionales llaman a toda la clase política del país a tomar acciones para combatir este tema pues es tan importante como el secuestro mismo.

La explotación sexual infantil está considerado como el tercer negocio más lucrativo, sólo debajo del tráfico de drogas y del tráfico de armas y no podemos dejar de citar todos los problemas que ello lleva: la violación de derechos infantiles, la fragmentación de familias, el destruir la vida de un niño. Sin duda creo que no queremos esto para la infancia en México.

Imagen: Iván Cabrebra

Perla Cristal Gomez

Comunicadora, amante de las mascotas. Encargada de divulgación en una sociedad protectora de animales y ñoña profesional. Más artículos del autor »