La propuesta del mando único policial sigue ganando opositores. En esta ocasión, la Comisión del Desarrollo Municipal del Senado se pronunció en contra de la propuesta del presidente Felipe Calderón. Después de realizarse un diagnóstico sobre los pros y contras de la iniciativa, los senadores concluyeron que éste es un proyecto “inaceptable”. ¿La razón? De acuerdo con el documento, el principal argumento es que esta medida pone la fuerza pública completamente en mano de los gobernadores, sin poder real para los ayuntamientos y los presidentes municipales.

Ramón Galindo, presidente de la comisión (y uno de los principales opositores del PAN a la propuesta), alertó que el mando único policial empoderaría a los gobernadores, además de que pondría bajo su mando a una fuerza que podría ser empleada para móviles políticos. Otro de los sustentos del esduio es que la inseguridad en el país es producto de investigaciones ineficientes y fallas en la procuración de justicia estatal. Además, el documento señala que la propuesta del mando único significa un atentado unilateral contra las funciones, las capacidades, las necesidades y la voluntad de los municipios.

Por su parte, Josué Valdés, diputado integrante de la Comisión de Justicia, consideró que la propuesta del mando único policial merece “una cirugía mayor”:

“No puede generalizarse la realidad de Nuevo León con lo que ocurre en municipios de la sierra de Oaxaca, por lo que la iniciativa presidencial deberá ser sometida a una cirugía mayor, sobre todo para evitar que nuevamente la Secretaría Federal de Seguridad Pública sea quien controle un tema tan importante para la gobernabilidad del país y tranquilidad de los mexicanos”

También se ha solicitado incluir en el artículo 115 constitucional que la vigilancia “recaiga temporalmente en el orden de gobierno que mejor pueda prestarla”, sin importar si es federal, estatal o municipal”. La salida a la controversia es la misma que los senadores panistas señalaron hace unos días: es necesario que la suscripción a un mando único policial sea bajo petición expresa de los ayuntamientos, y no de manera forzosa por designios gubernamentales. Porque a la fuerza, ni los zapatos.

Imagen: Bilwander