Este domingo 7 de noviembre en punto de las 12 horas se llevará a cabo un beso masivo por el amor libre, un beso para demostrar afecto a manera de protesta contra la discriminación hacia las orientaciones sexuales e identidades de género. Las parejas de cualquier sexo que así lo deseen están invitadas a acudir afuera de la Catedral Metropolitana, en el Centro Histórico del Distrito Federal, e intercambiar saliva con su acompañante durante varios minutos.

Conocidas como Kiss-ins, manifestaciones de este tipo son cada vez más comunes: el año pasado hubo tres en Francia (una en París, otra en Dijon y una más de convocatoria nacional), junto con otras en ciudades como Montréal y Lima. En febrero de este año, tres chicos organizaron Besos! Pro-diversidad sexual en Mérida. Y hubo otra más en la capital del país el 14 de febrero, día del amor y la amistad.

¿Cuál es el punto? Es común escuchar expresiones como "Yo respeto a los gays, pero no tengo por qué verlos besarse (o abrazarse o tomarse de la mano) en la calle". A través de una acción pacífica, pero provocativa, se induce la reflexión sobre lo que representa algo tan simple y cotidiano como un beso en público: para algunas parejas homosexuales se trata de un acto casi político, pues se enfrentan a no pocas miradas prejuiciosas, y en ocasiones al riesgo de ser agredidos verbalmente o físicamente. Estos eventos son una manera creativa de expresar "descontento pero no desde la violencia, sino desde la pasión, la sensualidad y el amor." Todos tienen derecho a sentirse lo suficientemente cómodos (y, por lo menos, tolerados) para demostrarse afecto en público.

El kiss-in del domingo está alineado con otro organizado en Barcelona, en la misma fecha, para protestar la visita del papa Benedicto XVI a la ciudad española. Los organizadores de Morréate ante el Papa consideran a Joseph Ratzinger como:

[El] máximo representante de una institución que desde hace muchos años ha sido antagónica, por no decir enemiga, de las luchas por los derechos sexuales y afectivos de much@s que no practican el sexo exclusivamente reproductivo, o que no aman de la manera que a esa institución le parece la correcta.

Para los entusiastas de dar besos, el hecho de que este evento sea por una noble causa es sólo la cereza del pastel. (¡Broma!) Quién sabe qué tanto poder de convocatoria se logrará, el efecto que tendrá entre la gente que pase por ahí en ese momento y en los medios de comunicación, pero valdrá la pena averiguarlo.

Imagen: Y pensar que julio cambió mi vida.

Enrique Torre Molina

Activista, bloguero (http://enriquetorremolina.wordpress.com), editor & escritor freelance, estudiante de Relaciones Internacionales, info junkie, adicto a socializar. Puedes seguirme en @etorremolina :) Más artículos del autor »