En un movimiento, de esos que en lo particular “me dan miedo” y me recuerdan medidas tomadas antes de la conclusión del sexenio salinista (con su consecuente nada agradable desenlace al llegar el error de Diciembre), esta mañana el presidente Felipe Calderón anunció la puesta en marcha del programa Cetesdirecto, con el que se pretende facilitar el acceso de la gran mayoría de la población a instrumentos de inversión de manera confiable.

Este programa permite que a través de una página de Internet cualquier mexicano pueda ahorrar e invertir desde 100 pesos “de forma fácil y segura” mediante la compra de Cetes (Certificados de la Tesorería de la Federación) a 28 días hasta bonos a 30 años emitidos por el gobierno federal. Cada usuario contará con su  portafolio de títulos del gobierno federal vía web. Entre las bondades que el presidente resaltó está que es un mecanismo de inversión ajustable al perfil de cada ahorrador.

Con la inversión de la población en deuda emitida por el gobierno federal se busca la financiación directa de programas y obras para combatir la pobreza, fomentar el desarrollo, apoyo a la educación y seguridad: “Este es un esquema donde todos ganamos”, puntualizó Calderón. Por su parte el ahorrador se beneficiará con el pago de tasas mayores a las conseguidas mediante títulos de inversión.

Y sin ser una entendida en la materia, me surgen un par de grandes dudas: ¿El dinero que ya el presupuesto destina para el apoyo de esos programas que se beneficiarán de Cetesdirecto que se hará? Pero más intrigante aún… ¿Se está abriendo una gran y legal puerta para el lavado de dinero? El que pueda haber la ligera duda de que un mecanismo sacado adelante por el Gobierno Federal pueda servir para limpiar “dinero sucio” es motivo para vigilar y dar seguimiento al desarrollo de esta iniciativa.

Imagen: Gobierno Federal