Desde que la operación armada de lucha contra el narcotráfico inició, los reportes de violaciones de derechos humanos de militares a civiles incrementaron. En teoría, se cometía el mismo porcentaje de violaciones que en años anteriores, pero ahora el involucramiento del ejército es tal y su trato con la población civil subió tanto que, naturalmente los casos de violaciones a los derechos humanos aumentaron. Esto sin embargo no lo justifica ni significa que no se deban aplicar políticas para reducir este índice.

En lo referente a la prevención, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) divulgó sus cifras de capacitación en materia de derechos humanos. Siguiendo las recomendaciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y de la oficina de la Alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, se elaboró un programa de capacitación en el que mil 677 militares asistieron aun total de 55 conferencias, 57 cursos, tres diplomados y cinco seminarios relativos a varios temas de derechos humanos.

En el marco de los Programas de Promoción y Fortalecimiento de la Cultura del Respeto a los Derechos Humanos militares de mediano y alto rango, a cargo de unidades desplegadas por todo el territorio nacional, recibieron capacitación en temas como: atención a víctimas del delito y abuso de poder, los derechos humanos en México, principios básicos sobre el uso de armas de fuego y del empleo de la fuerza, detención y prevención de la tortura, la problemática actual de los derechos humanos en México, y derechos de los periodistas y libertad de expresión.

Aunque esto no resuelve mágicamente el problema, sí representa un importante avance en la materia. Adicionalmente se deberían establecer sistemas más estrictos de control al interior del ejército, algo que vaya más allá de simplemente eliminar el fuero militar.

Mucho se habla de los derechos de los civiles, y con justa razón, pero por algún motivo todos ignoramos el otro lado de la historia. Hace casi un año fui a la presentación del reporte de Amnistía Internacional México: nuevos Informes de Violaciones de Derechos Humanos a Manos del Ejército. Durante el debate que siguió, uno de los ponentes mencionó el caso de las violaciones a los derechos humanos al interior de los planteles militares. Cabe mencionar que esta cuestión fue rápidamente retirada del debate e ignorada por el resto de la mañana.

¿Cuántas veces hemos escuchado a diferentes investigadores probando que un niño que crece con violencia está casi destinado a repetir esos patrones en la adultez? ¿No podría pasar lo mismo con los soldados? Si garantizando el bienestar de los cabos y soldados de bajo rango en los cuarteles podemos mejorar su actuar con la población civil, ¿no es algo en lo que vale la pena invertir?

Es cierto, para empezar un soldado no debería interactuar tanto con los civiles. En realidad, el ejército en su definición más clásica está para defender al país ante amenazas externas. Por ello, la doctrina y procedimientos que los soldados aprenden entra en conflicto con el tratamiento que se le debe dar a los civiles en despliegues urbanos. En una guerra se dispara a matar. En la calle se debe tener cuidado con los transeúntes. En el ámbito castrense una orden se obedece sin chistar. Al interactuar con civiles se les debe convencer de que las órdenes y lineamientos están ahí para su protección y eso es algo que no todos los soldados saben hacer.

Además de capacitar a los soldados en derechos humanos, también debería pensarse en reformar el sistema de educación castrense en nuestro país. Formar soldados y marinos comprometidos con su país es primordial, pero también lo es el tener un personal militar que no pierda el piso respecto a los civiles mexicanos.

Fotos: Terra | Periodismo humano