Uno de los ambientes más homofóbicos probablemente sea el militar. Por un lado, porque se privilegian rasgos de masculinidad y elementos asociados a los "verdaderos hombres". Por otro, porque en algunos países hay leyes que prohíben explícitamente la presencia de personas abiertamente homosexuales en las filas de sus ejércitos. En Estados Unidos, por ejemplo, existe la política Don't Ask, Don't Tell, introducida en 1993 durante el mandato del presidente Bill Clinton, que prohíbe a cualquier persona abiertamente homosexual participar en el servicio militar del país.

Entre los argumentos citados con frecuencia para implementar legislación similar está el de que un soldado abiertamente gay pondría en riesgo la cohesión del grupo, haciendo sentir incómodos a sus compañeros por el hecho de compartir espacios para bañarse y dormir en los cuarteles. Otra de las razones para mantener ese tipo de reglamentación es que muchos soldados no estarían de acuerdo con ello y se saldrían del ejército – el mismo miedo existía cuando se planteó que los negros y las mujeres participaran en el servicio militar.

En México, los gays en la milicia (Ejército, Fuerza Aérea, Fuerza Armada) están en un limbo jurídico: aunque la orientación sexual no es información solicitada en el proceso de entrevistas psicológicas que atraviesan los que quieren ser admitidos a alguna de las instituciones militares del país, "si ésta llega a descubrirse, el hostigamiento y la persecución en los cuarteles contra quienes no son heterosexuales es incesante."

La revista M Semanal publicó recientemente una entrevista con Carmelo Terán Montero, general de división retirado, excomandante del Agrupamiento Terán y exjefe de la Fuerza de Tarea Arcoiris. El general informa que, cuando se descubre que alguien del personal militar es homosexual, casi siempre se busca expulsarlo mediante una de dos maneras: no renovar su contrato, o tramitar "la baja como consecuencia de ser juzgado por un Consejo de Honor, [considerando su orientación] como una falta." Aunque "no hay legislación militar que se refiera específicamente al homosexualismo, ... se le acomoda como una falta en contra del honor y decoro de las Fuerzas Armadas." ¿Una falta en contra del honor y decoro? ¡Qué absurdo!

Las contradicciones son todavía más: en el artículo 63 del Reglamento de Deberes de la Armada de México se menciona que "[n]ingún miembro de la Armada será objeto de discriminación por razón de raza, género, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social; asimismo no se discriminará por ningún motivo a persona alguna, sea civil o militar". Por otro lado, el artículo 64 del mismo documento establece que todo miembro de la Fuerza Armada está obligado a "observar en todos sus actos las normas de urbanidad, cortesía, ética y buenas costumbres, con el objeto de que su comportamiento se traduzca en prestigio y buen nombre de la Armada." La duda que surge aquí es quién deide cuál es esa ética y cuáles son esas buenas costumbres que menciona el reglamento.

¿Ustedes qué opinan? ¿Debe admitirse a personas abiertamente homosexuales en el ejército? ¿Cuáles son las implicaciones de ello?

Imagen: CBS News.

Enrique Torre Molina

Activista, bloguero (http://enriquetorremolina.wordpress.com), editor & escritor freelance, estudiante de Relaciones Internacionales, info junkie, adicto a socializar. Puedes seguirme en @etorremolina :) Más artículos del autor »