Las reformas que nuestro mandatario ha promovido para proteger el medio ambiente han sorpredido a la comunidad internacional y a la nacional, pues no se esperaba que una nación como la nuestra se “pusiera las pilas” y comenzara a cambiar tan rápido lo que se supone está en el mercado, pues cómodamente podría esperar a que naciones más grandes le ponga el ejemplo.

Pero no todo es alegría y buen ánimo. En pequeñas comunidades los recursos se sobre explotan y se beneficia a los que tienen dinero, sin reparar que esos “pequeños daños” jamás tendrán solución. En la sierra del Tigre, en un pueblo mágico de Jalisco un nuevo cambio de uso de suelo de bosque natural que concedió la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) para la explotación del suelo a favor de una huerta de aguacate está moviendo a los ciudadanos a pedir que se revoque su permiso porque destruirá 36 hectáreas boscosas junto con su flora y fauna correspondiente.

No sólo hablamos de talar árboles que tienen más de 60 u 80 años de antigüedad, sino de desplazar especies que viven en la zona por cerca de 100 hectáreas y de contaminar torrentes con agro-químicos y todo porque debajo y cerca de la zona hay depósitos de agua que alimentan los pueblos y la fauna que rodea el ecosistema completo, por lo que permitir el cambio de suelo es ilógico.

La movilización de ciudadanos y autoridades de Mazamitla ya comenzó, pero poco se ha logrado hacer. La demanda es detener la destrucción de los árboles y lograr que se cambie el permiso otorgado, pero hasta ahora el responsable de la Semarnat Jalisco José de Jesús Álvarez Carrillo quien tiene en su poder los estudios de impacto sobre erosión de suelo y de agua no ha respondido las peticiones ciudadanas y no hizo caso de dichos estudios.

La reflexión luego de la COP16 en Cancún es clara: por un lado se dice que México tiene una política de conservación y restauración de bosques y selvas, pero por el otro se autorizan proyectos como este, donde un suelo boscoso está apunto de convertirse en agrícola y perder la riqueza de casi 100 años por la ambición de unos cuantos.

Por su parte el presidente municipal de Mazamitla Jorge Bernal Lara, esta seguro que este conflicto no terminará pronto hasta que se haga justicia o por lo menos hasta que se llegue a un acuerdo.

Yo sólo espero el acuerdo sea que las hectáreas de bosque continúen como tal y no como cultivo de aguacate.

Imagen: fabalv