
Tal vez esta entrada no encaje en el tipo de contenido que estamos acostumbrados a ver en Vivir México, pero no pude evitar ponerla. Se trata de un mexicano común y corriente de Telcel que logró ganar una pequeña demanda a través de una queja puesta en Profeco. O como el autor original de la entrada lo titula: David vs Goliath.
La historia la cuenta un ciudadano de Tijuana, Baja California. Un buen día se vio en la necesidad de contratar Internet, pero decidió que optar por un paquete de Triple Play no era buena idea ya que sabía que su estancia en su vivienda actual iba a ser limitada. Animado por la publicidad que veía en televisión decidió contratar el servicio de Banda Ancha de Telcel.
Después de tener un mes de servicio muy defectuoso, fallas casi constantes, múltiples llamadas al soporte técnico y respuestas como “si señor la red 3G está sufriendo problemas”; decidió acudir a cancelar el servicio. Pero no fue una tarea fácil, para hacerlo tenía que hacer una cita que se la darían en 30 días. Cumplido el plazo, acudió a la cita. El detalle es que una vez estando ahí, le informaron que tenía que pagar un adeudo de alrededor de mil 200 pesos (que incluye el mes de la cita) o de lo contrario no se podía cancelar el servicio. Cabe aclarar que él solo proponía pagar el primer mes a pesar de que el servicio rara vez funcionó, cosa que Telcel nunca accedió.
Sintiendo un poco de impotencia, optó por acudir a la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), quienes programaron una cita de conciliación con el abogado de Telcel y, finalmente, logró resolver el caso en tan solo unos minutos sin tener que pagar un solo peso por el servicio. Ni siquiera tuvo que pagar el mes que él mismo proponía pagar. Para entonces ya había pasado un mes más de tener el servicio sin poderlo cancelar.
El texto es muy ameno y con un lenguaje muy coloquial. Seguramente muchos de ustedes también hayan estado en una situación muy similar. A mí me recuerda una historia que viví con Telmex. Lamentablemente en mi localidad no hay una oficina de Profeco y no era conveniente económicamente gastar en pasaje hasta la ciudad donde se encuentra la oficina más cercana, por lo que yo no tuve un final feliz.
Mi caso con Telmex fue la cancelación de una línea que tenía un paquete contratado. Como supuestamente Telmex factura a mes retrasado, al final del mes, una vez cancelada la línea con el paquete, hicieron cobros individuales por los servicios que utilicé (entre ellos, varias llamadas de larga distancia nacional); y de esta manera, la factura llegó un poco más cara que de costumbre.
Pero seguramente muchos de ustedes podrán seguir los pasos que siguió David para derrotar a Goliath; o mejor dicho, el simple mortal que logró ganarle a Telcel gracias a una denuncia mediante Profeco.
Foto: El Arsenal
Vía: Ahí vamos










Esta historia me recuerda la del semáforo que profeco da a las gasolineras y el “poli” que decía que valían para pura *****.
Lean el articulo, esta bueno.
Fijate que a mi me paso lo mismo que a ti con Telmex, cancele mi paquete de internet, y la factura siguiente lleno carisima porque como bien dices, telmex factura a mes retrasado; en mi caso yo si tuve un final feliz, lo reporte a Andres Vazquez del Mercado a través de su Twitter @vamer_telmex y me atendieron rapido y despues de que ellos mismos me hicieran varias llamadas para solucionar la situacion , se llego a un arreglo muy favorable para mi, ese mes pagaria como si hubiera seguido con el paquete de infinitum. La verdad me impresiono esa respuesta de Telmex y creo que se estan esforzando en su servicio al cliente.
esto, son buenos temas, que nos llenan de esperanza para que las grandes compañias dejen de burlarse de los usuarios y nosotros como usuarios hagamos algo en contra de ellos. les dejo esta liga que contiene informacion de musica ;) saludos! http://bit.ly/cFyHuF
Es parecido a la historia de como un simple muchacho americano le gano la batalla legal a apple, es grandiosa la historia, porque una super abogada les ofreció su ayuda, aparte de que ellos por cuenta propia iniciaron una campaña para ensuciar la imagen de la compañía por no reparar o sustituir las baterías de ipods en el pasado.