Hace unos días, mientras viajaba en el metro de regreso a casa, escuché una de esas conversaciones que preferiría no haber escuchado. Un oficinista le presumía al otro -pecho salido, aire altivo, mano aferrada al tubo- que había pasado la noche con una "rusa". El otro -virilidad agachona, mirada incrédula-, le preguntó de dónde la había sacado (como se pregunta por un saco, una silla, las llaves perdidas). Con la mirada y un arqueo de cejas le indicó a su compañero que mirara por la ventanilla. "De Tlalpan", dijo -sonrisa triunfante, de quien encuentra un tesoro en los botaderos de remates. "No, pues yo aquí me bajo", respondió el segundo, rompiendo juntos en una carcajada cómplice. Una desagradable escena de metro, nada más. O tal vez no.

Hace unos días, la Coalición Regional contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe (CATWLAC) denunció ante las autoridades de la capital el incremento de mujeres extranjeras (principalmente rusas, búlgaras, rumanas y asiáticas) dedicándose al comercio sexual en las inmediaciones de La Merced y otras zonas rojas de la ciudad (como avenida Tlalpan y la Zona Rosa), que son explotadas por la mafia rusa y otros grupos del crimen organizado. Según cifras de la organización, se estima que únicamente en la Ciudad de México existe más de 250 mil víctimas de trata sexual y comercial.

Los informes de esta organización señalan que las fronteras del norte y del sur, así como las ciudades del Pacífico donde se concentra el turismo, son las que concentran el mayor número de víctimas de este delito. Teresa Ulloa, directora de CATWLAC, señala que este crimen está íntimamente relacionado con el narcotráfico, y que a raíz de la "guerra" que el gobierno federal ha iniciado en su contra, estos grupos han diversificado sus actividades a la piratería, el secuestro y la trata de blancas.

La asociación estima que el 80% de estos delitos se ejercen de manera simulada, a escondidas, o en espacios privados por catálogo. Asimismo, denuncia que las mujeres mexicanas con rasgos indígenas que otrora laboraran en la Merced están siendo "exportadas" (sí, exportadas, como mercancías) a los Estados Unidos. México ocupa el quinto lugar de América Latina en este vergonzoso crimen, siendo según cifras de la UNICEF más 45 mil niños condenados a la prostitución en nuestro país. La delegación Venustiano Carranza*+, en la ciudad de México, así como el barrio de **Tepito, se han convertido los principales centros de actividades de pederastas en todo el país, la cara más dolorosa de la trata de blancas.

La pasividad de las autoridades ante este problema las vuelven cómplices tanto de quienes extraen a estas niñas, niños y mujeres, como de aquellos que "consumen" estos servicios. Tal y como lo expone la campaña de la CATWLAC, "sin demanda no hay oferta".

Foto: El diario 24

Ismael Flores

Mexicano, 27 años, egresado de la maestría en Letras Iberoamericanas. Actualmente se desempeña como freelancer editorial y el novio que tu mamá odiaría tuvieras. Más artículos del autor »