El metreo, que por muchos años fue considerado leyenda urbana de la Ciudad de México, no sólo ha sido confirmado por las autoridades, ahora ya se tomaron medidas para evitarlo. Metrear fue el término que por mucho tiempo se usó entre diferentes grupos de jóvenes para designar el acto de montarse en el último vagón de las líneas 1 y 3 del metro (rosa y verde claro) para incurrir en prácticas sexuales.

Así es, mi provinciana moral está en shock. De acuerdo a empleados del metro, varias personas se daban cita al anochecer para, una vez a bordo del último vagón del metro, tener relaciones sexuales con extraños, organizar orgías y otras cosas por el estilo, en perjuicio de usuarios despistados que no supieran acerca de esta situación.

La medida en la que se pensó de inmediato fue, naturalmente, prohibir el acceso a esos vagones después de las 2200 horas. A diferencia de lo divulgado por varias personas, esta conducta no solo se daba en parejas del mismo sexo, así lo reveló Carlos Martínez, jefe de la estación Garibaldi:

Se hace porque ya en las últimas horas de servicio se están dando situaciones entre parejas, de hombre-hombre, hombre-mujer o mujer-mujer. Muchos usuarios se quejan y nosotros tenemos que hacer algo.

Las líneas en dónde se aplicará esta medida son 1, 2, 3, 9 y B y, aunque aún no se sabe cuántos usuarios se verán afectados por esta medida, no puedo dejar de pensar que debe haber una forma mejor de evitar este tipo de situaciones. Una vez más, se está optando por prohibir en lugar de prevenir… y corregir.

No soy experta en materia, pero debe haber en el Distrito Federal un Bando de Policía y Buen Gobierno que dicte la sanción administrativa que corresponde a este tipo de conductas. Si tener relaciones sexuales en público es algo que atenta contra algún reglamento, cualquier policía está obligado a amonestar e incluso detener a esas personas. En el caso del metro dicha presencia policial en los vagones podría incluso ser una buena medida contra el crimen.

Foto: Wikimedia Commons