Aristegui habló, ¿Presidencia censuró?… y por los últimos días todos nos hemos volcado a expresar nuestras opiniones respecto a ello en línea. Habrá quienes vean esto como el más puro auto de censura gubernamental, y otros pocos que defiendan la perspectiva de autorregulación de los medios, pero a fin de cuentas lo más interesante de esta situación es la variedad tan extraordinaria de reacciones y opiniones que provoca.

En esta edición de Vivir México Opina, Perla Gómez, Alejandro Ortiz y Ximena Vega damos nuestras posturas respecto al tema que ocupa al país entero: la salida de Carmen Aristegui de MVS.

Perla Cristal Gómez

Mucho se ha hablado sobre el despido de Carmen Aristegui y del actuar de MVS. Todo se ha basado en la supuesta falta al código de Ética que cometió la periodista, pero como algunos lectores mencionan, sí MVS siguiera al pie de la letra dicho código, el rumor del aviso a Presidencia sobre el término del programa y despido de Aristegui no se hubiera generado

En este punto todas las personas que asienten a la oración anterior, hacen un ejercicio similar al que Aristegui realizó al aire: preguntar por el hecho e insistir en que se investigue, ya que hasta este punto es un hecho subjetivo del que no se tiene pruebas y aún así, considero lamentable que tras la afirmación de la compañía, se esté buscando la renovación de sus frecuencias en 2.5 GHz que se realiza desde octubre del año pasado.

Personalmente y por profesión, sé que los instrumentos éticos de cualquier empresa no sirven para motivar disculpas, sino para evitar errores en el manejo de la información y no veo errores para generar un despido, pero sí veo que hasta hoy "el hecho subjetivo" por el cual estamos analizando todo este problema, no ha sido descartado.

Personalmente critico fuertemente al Gobierno Federal por descartar la pregunta que se lanzó al aire y por permitir que una empresa que puede defender la libertad de expresión (a su favor) ejerza tremenda cesura.

Ximena Vega

Nuestra semana comenzó con un Calderón acusado de ser alcohólico y una Aristegui despedida por no medirse. No abundaré en los detalles de este último encontronazo entre medios y gobierno porque ya todos los conocemos. Admito que, aunque la respuesta gubernamental fue desproporcionada, y que una simple aclaración por parte de Presidencia de la República hubiese bastado, me parece que Aristegui es en parte culpable. Hace un tiempo, la redacción de Milenio recibió información sobre el presunto alcoholismo de Calderón. Ellos mismos explican que se negaron a publicarla porque la fuente carecía de pruebas fidedignas que hicieran de la información algo más que un simple chisme digno de TVNotas.

Al final del día, Presidencia se pasó de autoritaria, a Carmen Aristegui le faltó tacto y a MVS le faltaron las agallas para defender a su empleada. Y ahora, con una cita de Josefina Vázquez Mota al respecto cambiaré olímpicamente de tema:

Así como la censura es enemiga de la libertad de expresión, también lo son la calumnia y la difamación.

Hablamos mucho de Carmen Aristegui, de la censura, del autoritarismo, y está bien; el debate y la crítica son esenciales para la construcción de una sociedad participativa. Pero no olvidemos quién comenzó con todo esto: Gerardo Fernández Noroña.

Hay que tomar las cosas de quien vienen nos dice la sabiduría popular. Carmen Aristegui es una mujer inteligente y en esta ocasión, los datos tenían que ser corroborados. La información venía de Fernández Noroña, fiel seguidor de Andrés Manuel López Obrador y gran opositor de todo lo que hace Calderón... o a alguien que no sea él, si a esas nos vamos. Él, junto con la bancada del Partido del Trabajo, echaron por la borda otra sesión de la Cámara de Diputados (¿y se hacen llamar Partido del Trabajo?) para acusar a Calderón de ser alcohólico. Y nadie hace escándalo por ello. Adivinaron. Lo que más me molesta de toda esta situación es que el factor detonante haya sido la ya tan familiar situación de varios diputados NO trabajando. Táchenme de oficialista si quieren, pero antes de acusar hay que tener pruebas. Creo que nadie ha visto a Calderón presidir un acto oficial en estado de ebriedad, o vomitar sobre algún dignatario extranjero o hacer tantas otras cosas características de alguien con ese problema. En mi opinión, hasta las figuras públicas de su calibre merecen tener una vida privada, y mientras ese problema (exista o no) no afecte su desempeño o proceso de toma de decisiones no es de la incumbencia de nadie.

Alejandro Ortiz Sotomayor

Es una situación bastante delicada en materia de libertad de expresión. La censura de una de las periodistas con mayor seriedad y credibilidad en el país sólo ha empeorado la confianza que se tiene sobre nuestros gobernantes y nuestras libertades.

Sobre el tema del presunto alcoholismo de Felipe Calderón, nadie tiene derecho a criticar si padece de ese mal, aún si esa persona es nuestro presidente, pero si tenemos derecho como ciudadanos y votantes de saber sí las presuntas afirmaciones son ciertas o no.

De cualquier forma, la manera de actuar de la empresa MVS hace levantar muchas sospechas sobre quién es el responsable de la salida de la periodista, pero hay que ser serenos y tener la cabeza fría en el asunto, el principal problema y el centro de nuestra atención deber ser el tema de la libertad de expresión. No se puede permitir que se censure una labor periodística y más viniendo de una persona que sin importar el nombre de la empresa es reconocida por buscar siempre la verdad, además su "error" no parece ser una razón suficiente para generar un despido.

Todos tenemos derecho a emitir una opinión pero tenemos un derecho mayor a que se respeten nuestras garantías individuales y es algo que claramente no se ha logrado en el caso de Carmen Aristegui. Como editor de un blog exijo una respuesta congruente de parte de las autoridades y la empresa responsable.

Fotos: MVS | El Diario de Coahuila

Ximena Vega

LRI por la UDLAP. Hipertextual (Vivir México) desde marzo de 2010 y abeja obrera de la administración pública (primero en Segob, ahora en una embajada de las grandotas) desde septiembre del mismo año. Mis jefes quieren que les diga que lo que expreso en mis entradas no refleja la opinión de la Embajada de Estados Unidos ni del Departamento de Estado, yo sólo paso la voz... Más artículos del autor »