Brasil, Rusia, India y China. No, no estoy hablando de compañías que fabriquen ropa de Zara, son los países que conforman BRIC. Países que al final de la Guerra Fría adaptaron sus políticas internas rumbo a su completa integración a un mundo capitalista y globalizado y que, en la actualidad, son los Estados más fuertes rumbo a convertirse en la próxima potencial mundial. Algo así como “America’s Next Top Model” pero con cosas más importantes en juego.

México. País fuertemente golpeado por las crisis económicas de 1994 y 2008, con una economía casi completamente dependiente del mercado estadounidense, del cual es principal socio comercial; aun así es considerado una “economía emergente”. Cuenta con un sistema electoral que es modelo en el resto del mundo, pero que a su vez es fuertemente criticado a nivel interno. Por si esto fuera poco, se trata de un país sumergido en un fuerte conflicto en contra del crimen organizado, conflicto cuyo fin no se ve cercano.

Goldman Sachs. Consultora financiera creadora de la teoría BRIC. De acuerdo a sus cálculos, Brasil, Rusia, India y China son la perfecta combinación de apertura tecnológica, alto nivel de importaciones y exportaciones, reservas internacionales estables, buena integración tecnológica (basada en número de usuarios de internet y de telefonía celular), fuerza laboral fuerte, tropas activas, presupuesto de defensa alto y con crecimiento sostenido y un PIB estable. De acuerdo a varios observadores internacionales México bien podría ser considerado como igual a los países BRIC… y por qué no, nuestro presidente hace eco a estas declaraciones.

Ahora juguemos a encontrar las diferencias.

México se encuentra por debajo de los países BRIC en todo lo mencionado con anterioridad, pero tiene tres aspectos a su favor: tiene una tasa de crecimiento poblacional superior, una edad promedio menor y una cercanía insuperable a Estados Unidos. De hecho, en base a los tres parámetros anteriores ya se había planteado con anterioridad hacer otra modificación al BRIC: quitarle la “R”.

La tasa de crecimiento poblacional relativamente alta beneficiaría a México en el sentido de que, en el caso hipotético de que el desempleo fuera menor, los jóvenes trabajadores podrían sostener al sistema de pensiones sin riesgo de colapso. La edad promedio menor denota que el grueso de la población mexicana tiene varios años por delante de actividad y económica. Y al encontrarse cerca de Estados Unidos, México tiene un enorme acceso al mercado más grande del mundo.

En teoría, México tiene todo para hacer de BRIC un BRICM. Todo excepto seguridad. El peñasco en el zapato para el gobierno mexicano puede convertirse en su más grande lastre para el avance económico. Y es que, ¿quién querría invertir en un país que no puede proporcionar seguridad a los inversores?

Sin embargo, la seguridad no lo es todo –ni siquiera hemos subido en el índice de Estados fallidos-. Siendo extremadamente realistas, la inseguridad no sería un problema al crecimiento económico si pudiera mantenerse contenida en ciertas zonas geográficas, pero este no es el caso. Además de nada sirve tener un crecimiento poblacional alto y sostenido y una población de jóvenes si no hay suficientes empleos disponibles para mantenerlos en el país o alejados del crimen organizado. Finalmente, la cercanía con Estados Unidos nos saca de problemas momentáneos, pero la comodidad de exportar todo al vecino del norte nos impide buscar nuevos mercados. Y peor aún, la comodidad de importar la mayoría de nuestros productos de dicho país merma la capacidad mexicana para emprender en campos diferentes al de la manufactura y la extracción de petróleo.

Brasil tiene recursos naturales, energía nuclear y una creciente industria. India tiene los mismo más el outsourcing y China tiene a sus interminables filas de maquiladores. ¿México en qué se destaca? El petróleo se está acabando, las remesas están bajando y el turismo está desapareciendo. De lo anterior, sólo el tercer factor está directamente relacionado con el problema del crimen organizado.

Para acceder a este exclusivo club, para pasar de BRIC a BRICM, México necesita atacar la violencia desde otro ángulo: la creación de empleos. De nada sirve terminar con el narcotráfico si de paso nos llevamos a jóvenes mexicanos que no tuvieron otra alternativa para escapar de la pobreza. Mediante la creación de empleos y de incentivos a medianas empresas y desarrolladores México puede ayudar a los mexicanos a producir sus propias oportunidades, otorgaría buenas alternativas al crimen organizado para los temibles “ninis” y tendría una mayor oportunidad para dejar de lado el “en vías de desarrollo” que por tanto tiempo hemos arrastrado.

Imágenes: Foreign Policy