De los aproximadamente 500 animales que resguarda el Zoológico Regional de Nuevo Laredo, al menos 250 no cuentan con un certificado que acredite su procedencia legal o que autorice su presencia dentro de nuestro país. Debido a ello, en lo que bien podría haber sido calificada como una escena del Arca de Noé, la Procuraduría de Protección al Medio Ambiente (Profepa) tuvo que realizar el aseguramiento de estos animales, entre los que se cuentan monos araña, cocodrilos moreletti, canguros e incluso un oso.

Pero la cosa no acaba ahí. Porque si bien es comprensible que, como se excusó el director de esa institución, Agustín García Arredondo, muchos de esos animales por su antigüedad no cuentan con los permisos estipulados, lo que es imperdonable es que ese zoológico no cuente con el personal certificado ni lleve un registro correcto de los nacimientos y decesos que ocurren en su interior.

En enero de este año, un dromedario, monos arañas y cocodrilos murieron debido a las temperaturas que rondaron los cinco grados centígrados. Muertes que se debieron a la negligencia de las autoridades y que pudieron haber sido evitadas de haberse tomado las debidas precauciones como el calentamiento artificial de los hábitats de estas especies.

Mario Acosta Montoya, repsonsable de la Profepa en ese entidad, declaró que:

Se detectaron algunas deficiencias en relación a la acreditación y legal procedencia de los animales. Nosotros aseguramos los ejemplares que no acreditaban su legal procedencia de manera precautoria, dándoles un tiempo de acuerdo a la ley de procedimiento administrativo para que comprueben lo contrario.

Con respecto al dromedario muerto, señaló que las autoridades del zoológico presentaron una necropsia del animal procedente de un veterinario que no está certificado ante la Procuraduría, por lo que los peritos especializados se encuentran estudiando el caso para determinar si procederán acciones legales.

Foto: Photoradar