Hay una buena noticia… y una mala noticia. La buena es que después de días de desaparecida, Marisol Valles no está muerta… ni andaba de parranda. La mala es que “la mujer más valiente de México” huyó a Estados Unidos y se encuentra en proceso de solicitar asilo político.

Hace unos meses una niña –pues no hay un calificativo más apropiado- de 20 años sorprendió al mundo entero al aceptar el cargo de Jefa de Policía del municipio de Práxedis G. Guerrero, uno de los más peligrosos del norte de Chihuahua. De inmediato se convirtió no sólo en el símbolo de la valentía, sino del valor del que eran capaces las mujeres mexicanas. No creo que hubiera una sola fémina que no sintiera orgullo… que no sintiera que todo lo podía.

A la par, sentimos miedo por ella, pues en una región en la una gran número de funcionarios perecen en el cumplimiento de su deber y otros tantos se corrompen, Marisol corría un grave peligro. Ella afirmaba tener miedo, pero mencionó que eso no la detendría en su labor de lograr más seguridad para los habitantes de su ciudad.

Nuestros peores temores parecieron hacerse realidad cuando, hace unos días, corrió el rumor de que Marisol había sido asesinada. En realidad, no se conocía su paradero, pues había pedido una licencia por cinco días con el fin de atender “asuntos personales”. El lunes, cuando no se presentó a trabajar, se temió lo peor, que una de las muchas amenazas que habían en su contra, finalmente se hubiera cumplido. Una de las teorías, dado que sus familiares más cercanos también estaban desaparecidos, era que Marisol hubiese pedido asilo político al gobierno estadounidense.

Esta teoría fue confirmada por un oficial del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE):

Está en Estados Unidos y tendrá la oportunidad de presentar los hechos de su caso ante un juez de inmigración.

Dicha información fue secundada por el visitador de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, Gustavo de la Rosa Hickerson.

Marisol tomó la decisión más inteligente en lo que a su situación respecta. Estaba bajo amenaza de muerte y sabemos bien cuáles son las dos salidas principales: la corrupción o la muerte. Sí, Marisol huyó. Pero a la vez eligió no comprometer sus ideales ni la lealtad a su trabajo, y eso la hace aún más valiente, más recta.

Su partida nos desmoraliza, de eso no hay duda. Pero también nos recuerda que, por desgracia, la valentía de una sola persona no todo lo puede. En el momento en el que Marisol decidió huir, más de la mitad de su cuerpo policial había renunciado, y el alcalde de su municipio había sido asesinado.

Ahora, ¿qué opciones tiene Práxedis G. Guerrero? En aquél momento fue una broma de nuestro cartonista, pero pareciera que la opción más real es esta:


Imagenes: Fakt | Dee! para Vivir México

Ximena Vega

LRI por la UDLAP. Hipertextual (Vivir México) desde marzo de 2010 y abeja obrera de la administración pública (primero en Segob, ahora en una embajada de las grandotas) desde septiembre del mismo año. Mis jefes quieren que les diga que lo que expreso en mis entradas no refleja la opinión de la Embajada de Estados Unidos ni del Departamento de Estado, yo sólo paso la voz... Más artículos del autor »